domingo, 3 de julio de 2016

RENÉ FAVALORO Y LA ÉPICA DE LA MEDICINA

Aquel sábado de julio del 2000 te metiste en el baño de tu apartamento en Buenos Aires con un revólver en la mano. Tenías 77 años y habías operado al último paciente el día anterior. Dejaste unas cartas en la mesita del salón.
Aquel mediodía te descerrajaste un tiro en el pecho que te atravesó el corazón y te salió por la espalda. Aquella bala estaba cargada de significado. Nunca tantas cosas cupieron en un trozo de plomo. Tampoco en la carta que dejaste de despedida, que es probablemente una de las obras más sobresalientes de la literatura universal, quizá porque es real.