lunes, 7 de julio de 2014

PIES DE FOTO

No hay una presencia tan desasosegante como la de las fotos en las casas de los ancianos.
En las instantáneas normalmente se resaltan las bondades contemporáneas del fotografiado. Nadie sale mal en las fotos que se exhiben en las casas, o nadie exhibe en las casas las fotos en las que salen mal los fotografiados. Es una especie de marketing de la vida real. Vistas con el paso del tiempo, paradójicamente, esa intención se vuelve en contra del que un día quiso maquillar la realidad, pues el rodillo del tiempo todo se lo pule. Uno se pone a preparar un infusor a un anciano encamado y moribundo en presencia de una foto de cuando era un robusto joven como lo soy yo ahora y no puede dejar de sentir la fragilidad de la vida. El Midazolam debiera terminar con la vida del viejo, pero en realidad lo hace con la del joven que fui.

1 comentario:

Anónimo dijo...

ROBERTO gracias por el artículo. Creo que recoge perfectamente una situación que esta sociedad tan "profesional"prefiere apartar. Como podemos llegar a a imaginar que esta situación como algo ajeno, cuando la vida nos va a poner hay en un santiamén. Ahhh!!