jueves, 8 de mayo de 2014

VALLADOLID-MADRID

Estaba muy contento porque le habían llamado para una suplencia como médico de familia en un Centro de Salud. Una de las médicos estaba de baja y por primera vez desde que terminó la residencia (hacía ya tres años) iba a trabajar durante un mes seguido.

La incorporación iba a ser en 20 días, así que se pasó mañana, tarde (y noche a veces) estudiando y repasando intensamente, para dar la talla en su nuevo trabajo. 

El cuarto día entró una paciente, recuerda, rubia, con gafas de sol que no se quitó inmediatamente, con camisa de cuello alto y vaqueros ceñidos.

- Vengo porque me quiero hacer una revisión ginecológica, que hace tres años que no voy al ginecólogo.

- ¿Tiene usted algún síntoma? ¿Le pasa algo? No sé… dolor, sangrado por sus partes independiente de la menstruación.. ¿o algo así? ¿Algún antecedente familiar de cáncer ginecológico?

-  No, es sólo por prevención.

El joven médico de familia cada vez que escuchaba esas palabras tenía una sensación a mitad de camino entre el temblor de piernas y el hervor de sangre.

De la manera más educada y sonriente le explicó que actualmente no se recomendaba hacer ese tipo de revisiones en mujeres sin síntomas. La citología, en su franja de edad debía hacérsela cada 5 años y no debía realizarse  mamografías aún si no tenía síntomas.

- Yo se lo digo por la ecografía vaginal. Antes iba a un ginecólogo privado y me recalcaba que debía hacerla todos los años, aunque no tuviera nada – le dijo al médico-.

El médico se reafirmó en su postura, incluso ante las quejas de la paciente y las alusiones a los recortes, a la baja calidad de la sanidad pública, que a dónde vamos a llegar, que si no te mueres no te atienden….

El joven médico logró no desencajarse y le explicó serenamente que había revisado concienzudamente ese tema y que actualmente no se recomendaba realizar ecografía ginecológica para descartar ninguna patología en una mujer sin síntomas y sin antecedente familiar de cáncer ginecológico. 

Llegó a casa afectado por aquel incidente, llevaba mal los conflictos en la consulta, todavía no había perdido la inocencia y no estaba "maleao", así que le dolían mucho.

Se metió en la cama y no se podía dormir. - ¿No hubiera sido mejor haberle hecho el papel para el ginecólogo y a correr? En ese momento, en el silencio de su casa, por la noche, gritó: - Me cago en la puta -, dio un respingo y encendió el ordenador de madrugada. No había ni un ruido en la calle.

Ahí repasó ese estudio del JAMA que demostraba que el cribado de cáncer de ovario con ecografía no disminuía la mortalidad por esa patología. Comprobó que en las recomendaciones Choosing Wisely, con el aval de la Sociedad de Oncología Ginecológica Americana justamente especificaba: No realizar cribado con ecografía en mujer de bajo riesgo para cáncer ovárico, advirtiendo:  Los resultados falsos positivos de la prueba pueden conducir a procedimientos innecesarios, que tienen riesgos de complicaciones. Revisó aquel artículo del Bonis que estaba tan bien. Ni mencionaba el cáncer de ovario, así que no se debía recomendar cribar. Fué a continuación a mirar al Programa de Actividades Preventivas y Promoción de la Salud de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, y lo mismo



Luego consultó unas recomendaciones con el auspicio del Gobierno Australiano, lo mismo, no se recomienda el screening. El CDC, Centro para el control diagnóstico y preventivo, americano, igual. La EEUU Preventive Services Task Force, tampoco lo recomendaba: "La USPSTF concluye que hay al menos certeza moderada de que los daños de la detección (por el cribado) del cáncer de ovario son mayores que los beneficios.

El sistema de salud inglés tampoco lo recomendaba. En el New York Times también se hacían eco de las mismas evidencias científicas. Y en el Up to Date

Pudo volver a dormirse en la cama tranquilo. Se reafirmó en lo bien que había hecho su trabajo, ya que la bibliografía revisada no sólo no recomendaba utilizar la ecografía ni la revisión en asintomáticas, sino que la desaconsejaba de pleno, por exponer a la mujer a falsos positivos, sobrediagnóstico y lesiones sin importancia que probablemente provocarían ansiedad, estrés, preocupación y sobre todo la sensación en la mujer de: - mira, si no me hubiera hecho la ecografía, no habría visto que tenía eso; lo que le generaría una innecesaria y ficticia dependencia sanitaria. 

Al día siguiente la paciente estaba esperando al médico en la puerta de la consulta, y eso que el médico no tenía pacientes citados hasta media hora después. Esta vez la paciente iba acompañada por un hombre. 

Queríamos hablar con usted – le dijeron-. 
      -Sí, claro, pasen.

La paciente le dijo al médico que inmediatamente quería que le diera un volante para el ginecólogo, bajo amenaza de ponerle una reclamación.

El médico estupefacto le preguntó que qué es lo que había pasado, que creía que le había quedado claro lo que habían hablado el día anterior.

- Usted puede decir lo que quiera, pero a mí me da el volante para el ginecólogo ahora mismo.

El marido intervino de igual manera.

- Nos ha engañado usted, acabamos de ver en el Telediario que hay que hacerse las revisiones ginecológicas.

El médico agarró un papel y le hizo el volante sin decir nada, con un rostro serio, de dignidad.

El médico no pudo desembarazarse de la tristeza ni de la frustación en toda la tarde. A las 8 terminó con los pacientes, así que se metió en Internet en la página de TVE a localizar el telediario de hoy.

Efectivamente, una de las piezas informativas estaba dedicada al cáncer de ovario.

Una señora que era de la Asociación de Afectadas por Cáncer de ovario decía: Por eso pensamos que un diagnóstico de descarte es una de las cosas que podíamos pedir desde Primaria.

Luego una paciente de 34 años que tuvo un cáncer de ovario. Dice la locutora: entre todo lo que nos cuenta Bárbara insiste una y otra vez...

Y luego la paciente: - yo me hice una revisión normal, ginecológica, como la he hecho siempre, y gracias a eso estoy viva, o sea que...


Casualmente estos falsos y controvertidos mensajes estaban en boca de pacientes, no de médicos. Se cumplía lo que tantas veces había oído aquel joven de que los lobbys de la Medicina ponen en boca de pacientes y Asociaciones de Pacientes lo que ellos no se atreven a decir porque es mentira y por lo fácil que es convencer a las pacientes para que lo digan. Sabía que la culpa no la tenían los pacientes, ya tenían bastante con su enfermedad, sino los que los manipulaban y los que contribuían a ello, como el medio informativo que hacía la noticia. 

Salió de la consulta como si le hubieran dado una paliza.

Joder, pero si el screening de cáncer de ovario trae solamente daños sin beneficios - pensaba-. Cómo puede ser que hubiera pasado por el aro mandando a la paciente al ginecólogo y contribuyendo a la realización de una práctica que no sólo no era beneficiosa, sino que además iba a perjudicar a su paciente. ¿No estaría desatendiendo el Juramento Hipocrático? ¿Primero no dañar? "En cuanto pueda y sepa, usaré las reglas dietéticas en provecho de los enfermos y apartaré de ellos todo daño e injusticia"

Pensó en escribir un texto cuando llegara a casa para que todo el mundo se enterara de esa perversión de la Medicina, para librar a la sociedad de la mentira y de la calumnia.

Pasó por un bar que estaba hasta arriba, hacía un calor propio de Agosto aunque era Mayo.

– Hoy juega el Madrid contra el Valladolid, reparó.

Vio un sitio libre en la barra con silla. Pensó en el texto, en el cáncer de ovario, en la ecografía y en la paciente, y en lo que conseguiría con su denuncia.

Miró detenidamente a esos vecinos de su barrio que blandían las bufandas y aupaban con vítores a unos jugadores a cientos de kilómetros de distancia.

Estaba cansado, realmente cansado. 

- Ponme una caña, bueno mejor una jarra, que mañana no madrugo.



5 comentarios:

VBV dijo...

El agotador discurso de la racionalidad que no es comprendido. ¡Tantas vece ocurre!

Asun Rosado dijo...

Desde luego, esta es la cotidianidad de una consulta de AP en la que tantas veces te preguntas si no hubiera sido mejor, más rápido y menos frustrante hacer lo que pide el paciente. Tenga razón o no. La respuesta es NO
Qué daño hacen los medios, con Julia Otero recomendando calcio y Vicente del Bosque preocupado por su colesterol de 200. Penoso. ¿No es publicidad engañosa?
Muy bueno el post, Rober

Fernando Casado Campolongo dijo...

Real como la vida misma. Como me identifico con el jóven medico, aunque lo de joven ya lo deje atrás. Y que agotadora es la lucha día día para no hacer daño al paciente, contra un sistema empeñado en medicalizar y crear yatrogenia.
También me ha encantado el post.

Tesa Medina dijo...

Te leo con mucho gusto, y te comento desde el otro lado de la barrera: como "paciente"

La última vez que fui al ginecólogo fue hace diez años, al principio de mi menopausia. Todo bien. Me hice mi primera y última mamografía a los 50 años también Y como de momento todo sigue bien no he vuelto.

Mis familiares y amigas se escandalizan. Me tachan de inconsciente, dejada y me auguran que cuando enferme me arrepentiré.

Les digo que vivir es un riesgo y lo asumo, y que no pienso pasarme lo que me quede de vida pensando o temiendo que puedo estar enferma.

Por suerte he dado con médicos sensatos, pero también de los otros.

Una vez una enfermera me dijo con mucha guasa, este médico te ha mandado hacerte de todo, menos la autopsia.

No volví a verle ni me tomé los 13 medicamentos que me recetó y eso que sólo tengo hipotiroidismo tratado.

Ojalá hubiera más divulgadores libres que nos dijeran la verdad sobre tanta prueba y la medicalización de la existencia.

Un saludo,

Anónimo dijo...

Las mujeres somos "carne de cañón" y nuestro cuerpo es explotado y genera una pingüe fuente de recursos económicos para otros, tanto legal como ilegalmente. Para muestra, el próximo congreso nacional de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (prevenir es vivir seguro, dicen) y publicitado por Osakidetza en su página web.
Basta ya. Gracias Rober, por defendernos.