lunes, 29 de abril de 2013

MIEMBROS FANTASMAS


Me gusta sentirme parte del relato de una ciudad.

Las ciudades tienen sus relatos, sus historias, sus personajes, sus referentes. Crecer sin un relato al que asirse es algo parecido a crecer sin padre, o sin madre. Es crecer desprotegido en la vida. Dar tumbos, perdido.

Da igual que la ciudad se llame Bariloche, o Barcelona, que sea un pueblo que se llame Pedrosillo. Lo importante es el relato. Si es Barcelona, será un novelón de 1000 páginas, más ameno pero más largo, menos abarcable. Si es Pedrosillo será un relato mucho más conciso, pero repetitivo, una pequeña parábola.

Para ser capaz de escuchar ese relato no es que haya que vivir toda la vida en el sitio, sino todo lo contrario. Irse es condición muy necesaria para desmenuzarlo. No debe existir miedo ninguno de perderse algo. Un verdadero hogar permanece impasible al tiempo. Es como los 40 principales. Te vas 10 años y cuando vuelves están las mismas canciones.

Madrid, en este sentido, decepciona la hostia. Por muchas razones se hace muy atrayente al principio, sobre todo para los provincianos, pero cansa rápido; el deslumbramiento dura lo que dura. La decepción acontece cuando te das cuenta de que cuesta una vida leerle el relato a la ciudad.

Tampoco es que mi propósito sea leerlo en 5 minutos, pero hay que vivir muchas vidas en la vida, no hay tiempo para más. No se puede estar la existencia entera detrás de un cometido.

Hay ciudades, por contra, que se pueden leer mientras tomas un café en una terraza. Tampoco es eso, como igualmente no puede ser que conozcas a una persona de hace cinco minutos y ya hayas sido capaz de leerle el relato, aunque sucede.

En otras ocasiones, Madrid deslumbra cuando se encuentra no el relato de la ciudad sino un grupo de personas afines capaces de dejar una huella en el alma. Entonces también merece la pena.

Como decíamos ayer, en las ciudades con relato cobran importancia los personajes míticos y los personajes conocidos. La probabilidad de un encuentro con un personaje conocido es Madrid es tendente a 0.

Lotro día vi una imagen que me dejó muy tocado. Reconocí por la calle, en una ciudad pequeña en la que vivo a veces, a dos personas que conocía de vista. Las había visto en muchas ocasiones separadas, pero siempre en el mismo contexto; en las Asambleas del 15M o en las manifestaciones de rojos. Cuando uno es capaz de reconocer los puntos débiles y dificultades de los movimientos ciudadanos en las grandes ciudades, no se puede hacer una idea de éstos en las pequeñas.

Ella, una chica, recordaba, muy joven (unos 23) y guapa, sin ninguna marca de la derrota en su rostro. Él, mayor y manco. La ausencia de un miembro es atributo de autoridad en cualquier movimiento (político o social, activo o pasivo, de flexión o extensión). Siempre tiende uno a pensar que lo ha perdido por la causa, aunque no tenga nada que ver.

Imaginé aquellas dos generaciones, separadas por otras dos, unidas por un mismo ideal, con unos mismos referentes y amantes de las mismas canciones que nunca pondrían en los 40 principales. Imaginé una amistad auténtica que florece al calor de muchas y muchas asambleas, en los parques del verano, en los locales de las asambleas de vecinos del frío invierno, alrededor de una de esas baratas estufas de butano que matan gente.

Como en las ciudades pequeñas no hay colas, se tiene mucho tiempo y no suele haber tanto que hacer, les seguí un poco. Se miraban frecuentemente mientras caminaban y luego entraron a un bar. Yo me situé discretamente en un extremo de la barra e hice como que ojeaba un periódico local. En las ciudades pequeñas sólo hay prensa local rancia, con lo que tampoco puede hacer mucho como que leía, porque me aburría rápido de las noticias sensacionalistas y beatas.

De repente observé que la activista situaba su mano en el aire y solamente después de un rato comprendí que estaba posando su mano sobre el miembro fantasma del viejo lobo de mar.

Salieron del bar y me deslicé tras ellos. Hizo entonces la chica hizo el gesto de agarrarle la mano a distancia del muñón; le estaba dando la mano al miembro fantasma.

Me resultaba difícil comprender cómo el viejo había adiestrado a la joven en esa tarea fantasmagórica.

La verdad es que si lo piensas bien es una putada pagar una receta de Gabapentina para algo que no existe. Imagínate pagarte un tratamiento de quimioterapia para un cáncer que te has inventado.

Las ciudades están llenas de miembros fantasmas. De cosas que existen y que solamente algunos sienten. Cuando te has cansado ya de las reales puedes aprender a jugar a ver las fantasmas. Si lo haces, es posible que te lo pases bien. Ésa es la diferencia de dos personas que viven en el mismo sitio; una puede estar muerta del asco pero la otra es capaz de ver lo que se oculta debajo de la realidad y se lo pasa pipa. A esto hay gente que también le llama delirio, pero ignoro dónde comienza exactamente el terreno de la patología. Lo que queda al otro lado de la patología es el mundo aburrido de los adultos.
Construir esos fantasmas y hacer que te acompañen de alguna manera sin que te sobrepasen es lo que conocemos como literatura.

Debe ser la hostia tener un miembro fantasma. Si te cortaran el rabo se llamaría el miembro miembro fantasma. Imagínense qué expresión más rara. Me pregunto cómo será hacerse una paja con un miembro miembro fantasma. Sería como una paja invisible, que no debe ser pecado ni nada, porque en realidad es una paja en el aire.

Mientras iba pensando en estas gilipolleces me despisté y los perdí de vista. Me di cuenta de que las ciudades nada tienen que ver con el espacio físico que las contienen. Que llevaba viviendo muchos años de manera discontinua en la misma ciudad y que el relato únicamente dependía de la gente que la habitara. Que esa parte que no se ve, que no sale en las fotos, que va y viene, que se esconde al que solamente pasea por allí, al que sólo pasa por allí, es lo que dota realmente a la ciudad de significado, y es el miembro fantasma de la ciudad.

Que hay algunas presencias y algunas historias que han marcado la ciudad, gente que ha dejado sus sentimientos y sus corridas en los portales y que ahora siguen reclamando en el imaginario colectivo un estímulo nervioso para seguir formando parte del cuerpo, pero sin que se vea, porque realmente el tiempo diluyó su historia.

Tengo muchas ganas de que llegue el 1 de Mayo para ver si vuelvo a encontrarme con el manco y la perroflauta.

martes, 23 de abril de 2013

MALVADOS: NORMOMEDICADOS.


La pasada semana tuvimos la oportunidad de disfrutar de una nueva entrega del programa “Malvados” de “Las décimas”, donde pudimos dar cuenta del excelso funcionamiento de nuestro sistema sanitario y las relaciones que mantiene con la Industria Farmacéutica, ejemplo de pulcritud y paradigma de espacio de encuentro que debe servir para ilustrar otros muchos aspectos del funcionamiento de otros sectores estratégicos.

Como es ampliamente conocido, las Industrias y las empresas privadas tienen como máxima y razón de ser ayudar a la sostenibilidad y al buen funcionamiento de los sectores públicos. No se conoce en el momento actual qué sería de los segundos sin los primeros.

En este sentido, fue especialmente interesante el encuentro con el médico Ubrique Faisán, que relató la responsabilidad que se observa en el modo en que se relacionan los médicos en nuestro país con la citada Industria Farmacéutica.

El doctor fue desgranando a lo largo de múltiples puntos la aséptica relación. Faisán comentó que el comportamiento de los médicos en este sentido es irreprochable, pues no utilizan el tiempo de su consulta ni el tiempo de sus pacientes, o el tiempo que pudieran dedicar a hacer alguna actividad en relación con su trabajo en el encuentro con el visitador médico, ya que estas visitas tienen lugar fuera de horario laboral. En este mismo sentido remarcó que los encuentros no tienen lugar en el espacio de trabajo del médico, de titularidad pública, área inviolable e infranqueable. Recordemos que, por ejemplo, la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid no permite grabar en sus instalaciones ni dedicar éstas a ninguna otra actividad que la asistencial o la docente del Centro de Salud, pues cualquiera otra “distorsiona e interrumpe la actividad normal de los Centros”. Jamás sucedería que se dedicaran las instalaciones para cuestiones de promoción o información de fármacos o productos farmacéuticos. 

Tampoco pasa que sea la misma Administración, que nunca impide las iniciativas de sus profesionales en ningún sentido, la que regule el orden de la visita médica en el Centro, ni que haga un horario para que no se amontonen los visitadores encima de un médico el mismo día.

Nunca se han visto a visitadores médicos esperando a las puertas de los antequirófanos, en espacios ya vetados para los familiares de los pacientes a los que están interviniendo en ese momento. Nunca han accedido los visitadores a los cuartitos de los residentes en los hospitales, ni han ofrecido latas de refresco que han pagado ellos de la máquina.

Saliendo de las instalaciones sanitarias, jamás se ha visto pagar a un visitador médico el desayuno del médico y del que a él lo acompañe, sea residente, enfermera o conocido. Nunca se han introducido en un Centro de Salud público alimentos o bebidas que haya costeado la Industria Farmacéutica. Jamás ha habido una sesión clínica en un Centro de Salud cuyo ponente cobraba de la Industria Farmacéutica. Nunca se han pagado 400 euros por dar una charla de 40 minutos a nadie. Siempre que ha habido una charla, se ha explicitado adecuadamente en el tablón de anuncios de docencia que esa charla la organizaba tal o cual laboratorio.

Faisán remarcó que es totalmente falso que se invite a cenar a los residentes a restaurantes muy buenos steaks tartares de 30 euros el plato, ni a pequeñas charlas en restaurantes donde se cena magníficamente tras las mismas.

Tampoco, dijo, se conoce ningún caso de un representante que haya invitado a los médicos de un servicio entero a pasar un día de paintball o de cars. Jamás de los jamases, nunca, se han pagado servicios de prostitución con el dinero de la Industria Farmacéutica, ni copas en bares. Nunca han pagado cenas de Navidad a ningún servicio, ni “fines de semana gastronómicos”.

Nunca en la vida han pagado un billete de avión a un médico para ir a un congreso a Buenos Aires, o a Chicago o a Finlandia, ni le han dado un billete en primera si el médico lo ha pedido. Jamás le han pagado uno de los mejores hoteles de la ciudad.

Jamás se ha regalado un PDA a un médico, ni un teléfono móvil, ni un fonendo, ni un otoscopio, ni una máquina que hace los ITB del tirón, ni una máquina que con una glucemia capilar hace una hemoglobina glicosilada, ni un libro que cuesta 300 euros.

Jamás ha tenido la Industria Farmacéutica ningún tipo de relación con eso que llaman Sociedades Científicas, y que lejos de ser instituciones invisibles, son consideradas en parte interlocutoras de las autoridades sanitarias autonómicas y nacionales.

Como también comentaba el farmacólogo San Ramón Nomeimporta, es falso que el presupuesto de dicha Sociedad Científica se nutra principalmente del Congreso Nacional anual, que es patrocinado de arriba a abajo por la Industria Farmacéutica; que no asegura el poder del reparto de casi todas las inscripciones, que no monta una feria en sitio bien visible con todo tipo de stands promocionales, que no se asegura los derechos audiovisuales del congreso, que no interviene sobre el orden de las ponencias. Jamás se ha regalado un Ipad a los ponentes en un congreso de una Sociedad Científica patrocinado por la Industria Farmacéutica. No es cierto que los grupos de trabajo de las Sociedades Científicas sean nidos de relaciones estrechas entre médicos e Industria Farmacéutica.

Además, todo paciente tiene derecho a saber si su médico recibe o no regalos o ingresos de empresas farmacéuticas. “Me consta que somos el colectivo más transparente”, remarcó Faisán.

Entroncando con lo que comentaba Faisán y Nomeimporta, la inmensa mayoría de las prescripciones que se realizan en España están plenamente justificadas, con arreglo a la evidencia científica. Se prescriben racionalmente los coxibs, no hay un paciente de no alto riesgo cardiovascular que tenga puesta una estatina en prevención primaria, no hay ninguna mujer que no haya tenido una fractura que no reciba un bifosfonato, no hay una mujer por debajo de 65 años que tenga puesto un bifosfonato y no hay una mujer sin factores de riesgo que no le hayan hecho ninguna densitometría. No se ha puesto ningún IBP distinto a omeprazol salvo en casos de interacciones con los anticoagulantes o con algunos antiagregantes. Hay una proporción de ARA II menor del 10% respecto a IECAs. No es cierto que exista la medicalización de la vida.
No se está exagerando ninguna enfermedad. La medicina privada no es doblemente agresiva en este contexto.

Asimismo, las empresas farmacéuticas no mantienen ninguna relación con los pacientes directamente, ni a través de las Asociaciones de Pacientes. Jamás una empresa ha cofinanciado una Asociación de Pacientes, y nunca la ha utilizado de correa de transmisión de sus intereses.

En otro orden de cosas, el Exdirector de Salud Pública Santiago Niño de San Ildefonso comentaba que nunca un político ha recibido persuasiones por parte de la Industria Farmacéutica acerca de un producto que comercializan. Que el Ministerio toma todas sus decisiones con criterios de evidencia muy explícitos que están al alcance de todos cuantos quieran chequearlos.

El programa fue un éxito de audiencia y los televidentes pudieron dar cuenta, ejerciendo sus derechos ciudadanos de participación, de la naturaleza de los entresijos de la realidad en la que viven.

Cabe mencionar los aplausos y alabanzas vertidos sobre el doctor Faisán a lo largo de esta semana, por acercar un tema tan importante a la población y por dar en la diana con sus reflexiones. Vaya por delante desde aquí también nuestro reconocimiento. 

lunes, 15 de abril de 2013

CIPRESA


Me gusta la gente mítica. Gente mítica es la gente que todo el mundo sabe quién es aunque no la conozca personalmente. Me gusta de las ciudades pequeñas que hay gente mítica y la gente la reconoce. Para que ustedes me entiendan, míticos son los dos heavys que bebían calimocho en botella de colajota de dos litros por las tardes, en la puerta de la extinta Madrid Rock. O mítico es el chico sin brazos que agita con la boca un mini con unas monedas en el fondo, en Sol.

En la ciudad en la que vivo a veces, hay un mítico muy mítico. Es un tipo que siempre está en la puerta de la biblioteca. Es un chico joven, con el pelo largo y grasiento y chafas de pasta revenida. Siempre está como esperando en la puerta, pero no fuma ni nada.

Un día me interesé por él y pregunté a varias personas, entre ellos a los trabajadores de la biblio, que tengo confianza. Me contaron que era conocido desde hacía muchos años. Un funcionario me dijo: - Se ha leído todos los libros de la biblioteca, te lo puedo demostrar. Yo le conozco desde cuando no tenía gafas ni nada.

Me acordaba de aquella anécdota atribuida a Cabrera Infante. Un día un periodista visitó su casa en su exilio en Londres para hacerle una entrevista, y al ver la casa forrada literalmente de libros, le preguntó si se había leído todos. – Sí – contestó-, pero sólo una vez.

El bibliotecario me comentó que como ya se los había leído todos, esperaba fuera. Cuando les venía alguna novedad se la reservaban de estrangis y él era el primero en leerla. Se sentaba en el rincón de lectura y no levantaba la vista hasta que la acababa. Ahora con la crisis llegaban muy pocas novedades, por eso pasaba más tiempo fuera que dentro.

Un día, sorprendentemente, apareció por la consulta. Yo no sabía que era de mi cupo. Me acuerdo bien de ese olor de la ropa cuando no la lavas durante mucho tiempo, a rancio. Los que sois sanitarios sabéis bien de qué olor os hablo.

Me vino a por recetas predominantemente. Le noté en el vocabulario la influencia del boom latinoamericano y del Siglo de Oro. También del realismo mágico, porque tomaba neurolépticos, pero sólo alguno. Era la persona más parecida a Don Quijote que había conocido yo en esta etapa contemporánea que me había tocado vivir.

Me dijo al entregarle las recetas que como yo era nuevo para él me iba a hacer una pregunta que nadie le había sabido resolver. Me preguntó si yo sabía por qué Zyprexa se escribía con “X” y no con “S”. 

– Te lo digo porque he decidido llamar Cipresa a mi perro y no estoy seguro de que ésto sea correcto- remató-. A lo mejor tú sabes, que eres de otra generación - me dijo-.

Debía pensar que lo de los conocimientos funcionaba como las Cefalosporinas, por generaciones.

Y tras un silencio, continuó:

- Cipresa es un muy bonito nombre para un perro – dijo mirando al vacío, como hacen los que ya no esperan ningún feedback porque saben que la soledad y el pesimismo sobre la existencia todo lo ocupa y no deja sitio para mucho más -.

Sí, sin duda lo era. Como también lo era Snedecor (de la F de Snedecor) o Cameco (de pistola Cameco). Yo no tengo perro porque ya no le doy a los canutos. 

lunes, 8 de abril de 2013

GIMENA Y ALBERTO

Se había comprado un chalet con su marido durante el boom inmobiliario. Era un casoplón, de dos plantas, prácticamente autónomas. Vino después la crisis; la inmobiliaria y la matrimonial. Y no pudieron hacer frente al divorcio ni a la venta. Decidieron que él se quedaba arriba y ella abajo. Hacen por no verse, pero es inevitable. Un día él se llevó a una chica a casa y al día siguiente ella dejó puesta la llave por dentro, por lo que él tuvo que poner una escalera sobre la fachada para acceder a la vivienda por la ventana. Ella controla la puerta de entrada, como la Atención Primaria en el Sistema Sanitario. Si se tienen que decir algo muy importante se dejan notas en el buzón. Como está en la entrada y se dejan correos, también lo llaman Bandeja de Entrada.

Una vez tuve que ir a verlo a casa, porque tenía un dolor de barriga de la hostia. Se revolcaba por el suelo y todo. Le mandé al hospital porque parecía una pancreatitis, y así fue. Tenía unos triglis de 1243. Le dije que y eso y me dijo que como la cocina quedaba abajo, llevaba 8 meses comiendo bocadillos y cosas sin cocinar. Eso sí, le había tocado a cambio una buhardilla preciosa.

Siempre me ha llamado mucho la atención la gente que vive en chalets. Pero todavía no sé por qué. Esperaba entenderlo escribiendo esto pero ya lo estoy acabando y nada.

martes, 2 de abril de 2013

ACLARACIÓN


En relación a la propuesta de sanción que usted me envía al Centro de Salud déjeme manifestar lo siguiente.

1. Que es cierto que se ha accedido desde una sesión informática de titularidad mi DNI a páginas pornográficas.
2. Que la causa de este acceso es la siguiente. Vino un paciente a consulta haciendo referencia a un problema eréctil. El problema tenía relación con una malposición peneana que dificultaba con mucho las relaciones sexuales. Por lo que me iba contando yo sospechaba una enfermedad de Peyronie. A mí no me gusta mandar un paciente a los especialistas hospitalarios sin conocer bien el caso y estar seguro de los motivos de mi derivación, excepto cuando el paciente quiere ser valorado en Atención Especializada sin contar con mi criterio, en cuyo caso pongo en el papel a modo de castigo y de resarcimiento moral por estudiar durante 12 años: “El paciente quiere ser valorado por vuestro servicio. No desea ser valorado en Atención Primaria”. El asunto es que para yo poder valorar el caso con todos los elementos necesitaba al paciente erecto. Suelo llevar impresos en papel en el maletín unos MiniMental, unos ejercicios de rehabilitación vestibular y algunos otros para la columna cervical, pero no suelo llevar material complementario en este sentido. Así que pensé en decirle que viniera emporrado de casa, pero vivía el paciente lejos (las pasiones duran lo que duran, qué le vamos a hacer) y supuse que cuando llegara ya se le iba a haber pasado. Decidí cambiar el biombo de orientación y le dejé mi sitio para que se estimulara con el amplio y suntuoso contenido de la red. No había otra manera. 
3. Esto fue lo que realmente sucedió.

Disculpe las molestias que les haya podido ocasionar.

Reciba un saludo.