lunes, 25 de marzo de 2013

RAQUEL


Raquel tiene 36 años. Es madre soltera. Trabaja en el Mercadona de su pueblo. La contratan para hacer refuerzos. También dobla y hace reducciones de jornada y de Pedro Ximenez, como los médicos de familia. Tiene un hijo. El niño nació con un problema. Nació sin una pierna completa, una agenesia. Hay prótesis para eso. Son articuladas y permiten hacer movimientos complejos y tola hostia. Cuestan 20.000 euros. Antes la Seguridad Social cubría el material protésico, el 100 %. Ahora hay que pagar el 10%. Tiene que pagar 2000 euros por la prótesis. Lo malo es que el niño tiene 5 años y crece y crece. Se van desarrollando los huesos y músculos y cada año la prótesis tiene un tallaje diferente. Cada año se la tienen que cambiar. Raquel no tiene dinero, hasta que no llega el verano la llaman muy poco (porque las compañeras se acumulan, como los médicos de familia) y va a tener que pedir un crédito, me cuenta. Cuando pronuncia la palabra crédito se le corre todo el maquillaje de los ojos, y me recuerda a la fluoresceína, que encuentra su desfiladero hacia el CAE por la sien.

lunes, 11 de marzo de 2013

LA TITULARIDAD DE LOS PACIENTES


No soporto que un paciente mío caiga en urgencias por un proceso médico que entra dentro de las competencias de un médico de familia y lo citen sin motivo alguno para una consulta de un especialista en el hospital, que a partir de ahora y bajo solamente su potestad se erija en su seguidor de la diabetes, HTA, migraña etc etc...

Meses y meses haciendo esfuerzos por ganarte la confianza del paciente con tus conocimientos, con tus decisiones, con tu visión, para que ahora un médico que conoce a tu paciente desde hace media hora, decida que el seguimiento de esa patología la van a hacer en el hospital.

¿De quién es la titularidad de los pacientes?

No hablo, evidentemente, de patologías de manejo puramente hospitalario, yo qué sé, un melanoma o una Esclerosis Múltiple, hablo de las múltiples patologías que son competencia del médico de familia, que son la mayor parte.

¿Qué vas a hacer? No le vas a decir al paciente: - No, mira, no vayas al hospital aunque te hayan mandado porque ése es mi trabajo.

Suerte que esto no tenía sentido en un sistema puramente público de gestión pública. Ningún neurólogo quiere seguir ahí una migraña común, ni ningún endocrino quiere llevar a un diabético tipo II, esos paciente antes o después vuelven a Atención Primaria; pero las cosas cambian con el nuevo modelo mixto (Atención Primaria pública y Hospitalaria privada, de los hospitales de gestión privada).

Los pacientes quedan encantados con ser seguidos por un especialista del hospital. Con que una cervicalgia corriente y moliente sea revisada por el traumatólogo. Esto los empresarios de Capio lo saben y arrepañan pacientes absurdos para hacer números, con patologías banales. Les interesa rebotarse al paciente con tonterías, de la Urgencia a la Consulta de Medicina Interna, o de la Urgencia a Traumatología, de ahí a la Unidad del Dolor por chorradas, y potenciar primeras visitas con descaro para hacer números. Las consultas hospitalarias sólo tienen dos puertas: las urgencias y la Atención Primaria. Y ésta última queda fuera de su control (por eso es lo siguiente que quieren dominar, en los territorios de sus hospitales).

Cada vez se parece más la Sanidad Pública a la Privada.

Hace un par de años la Sanidad Pública tal y como la conocíamos parecía intocable. También la Atención Primaria. La Sanidad Pública cayó. La Atención Primaria caerá.