lunes, 24 de diciembre de 2012

CARTA ABIERTA A UN CATEDRÁTICO EMÉRITO Y A LA REDACCIÓN DE «EL PAÍS SEMANAL»


Querido compañero y (es)timados:

Entre el anuario publicado el domingo día 23 de Diciembre de 2012 y los retratos de los personajes del año, leo con estupefacción, en la sección dedicada a ciudadanos que se han destacado, éste.

CARMEN SUÁREZ. En defensa de la sanidad pública.

La jefa de servicio de medicina interna del hospital de la Princesa ha luchado contra el cierre de este centro sanitario madrileño de titularidad pública.



Por José Manuel Ribera Casado

Cuando un residente de cualquier especialidad busque un modelo a quien parecerse, puede fijarse en Carmen Suárez. En la plenitud de su vida profesional cumple su carrera asistencial como jefa de servicio de medicina interna. Su compromiso docente la ha llevado a profesora titular y vicedecana de la Universidad Autónoma de Madrid y goza del reconocimiento en el campo de la investigación clínica. Bastaría como referencia, pero además, luchadora por aquello en lo que cree, ha coliderado la batalla por salvar su hospital ante la agresión de los responsables sanitarios de la Comunidad madrileña. Terminada –o amortiguada– la guerra por la supervivencia, ahora sabrá gestionar la paz. Dialogante y emprendedora, el reto de hacer caminar de la mano medicina interna y geriatría es un proyecto más en la trayectoria impecable de esta profesional.

José Manuel Ribera Casado es catedrático emérito de Geriatría (UCM) y académico de número de la Real Academia Nacional de Medicina. 

Vaya por delante mi absoluta consideración al hacer profesional de esta Doctora y a su excelso currículum, de sobra (re)conocido, y entiéndanse mis palabras hacia el que escribe el artículo y no hacia ella, pues cuando a uno lo encumbran la responsabilidad es del encumbrador y no del encumbrado. 

Entienda usted, Doctor, que una cosa es luchar contra el cierre del hospital en el que uno trabaja y otra muy diferente ser una heroína de una causa mucho más superlativa. Desde luego haber luchado contra el cierre del hospital es necesesario para tal reconocimiento, pero en absoluto suficiente. 

El proceso de privatización de la gestión de la Sanidad Madrileña lleva 9 años (9!!) llevándose a cabo. Yo hice la residencia en ese mismo hospital y no ví a nadie ejecutar ninguna acción ni medida en contra de este hecho, de manera «institucional», como jefes o servicios o colectivos sanitarios o demás. A nadie. 

Solamente cuando se supo que el hospital iba a desaparecer como tal o a convertirse en una cosa totalmente diferente de lo que es ahora (que es lo mismo que hacer desaparecer su esencia) estalló la considerable protesta.

Me parecería mucho más adecuado que en vez de titular «En defensa de la Sanidad Pública» se hubiera hecho «En defensa del Hospital de La Princesa». 

La defensa del Hospital de La Princesa nada tiene que ver, desgraciadamente, en los términos en los que se ha planteado, con la defensa de la Sanidad Pública.

Digo desgraciadamente, porque precisamente la intención de convertirlo en un hospital para mayores está en íntima relación con el proceso para privatizar la gestión de los hospitales. Los pacientes más mayores, que no salen rentables a las cápitas que se pagarán a los hospitales de gestión privada, serían tratados en ese hospital público que socializaría las pérdidas. 

Desde el principio se planteó la negociación con la Consejería como: hay que salvar el hospital a toda costa, lo cual es totalmente legítimo, pero no apropiado en la manera en que se llevó a cabo, en mi opinión. 

Comencemos por decir que la comisión que concurrió a la negociación fue, según mi parecer, más a suplicar a la Consejería que a defender los intereses de todos los que le dieron la legitimidad para representar al hospital. No ejerció resistencia, sino servidumbre.

Salvar el hospital se convirtió en salvar la docencia, el servicio de urgencias y ciertos servicios (todos los de los jefes de servicio que formaban parte del comité negociador por supuesto). Salvar el hospital no significó salvar a los trabajadores, nada se ha dicho de eso. Ni en qué condiciones se van a quedar los que se queden. Veremos qué es lo que pasa a partir del 31 de Diciembre. Tampoco se habló de otros servicios que tienen toda la pinta de desaparecer o de transformarse de un modo en el que perderán completamente su esencia. Veremos también qué es lo que pasa en este aspecto. 

El Comité negociador de La Princesa aceptó que, habiéndosele encomendado el desarrollo de 29 nuevas líneas de atención a mayores, no sólo no se le aumentara el presupuesto, ya que según lo que nos quieren hacer ver todo va a seguir igual más ese trabajo suplementario, sino que se le disminuyera en 20 millones de euros (5 más de lo previsto inicialmente). Además de acontecer una disminución del presupuesto, el tanto por ciento en que se reduce el dinero en La Princesa es mayor que el tanto por ciento de reducción en otros hospitales de gestión pública. 

Ójala me equivoque, pero con los números en la mano (y a diferencia de las palabras los presupuestos nunca mienten y nunca se los lleva el viento) da la impresión que se va a preparar una escabechina del copón. 

Después de este proceso da la sensación de que el hospital por el que tanta gente se movilizó no ha querido saber nada más de la película (me refiero institucionalmente, no individualmente) y se ha sumido en el más absoluto silencio ante el «fin» de la batalla a pesar de la continuidad de la guerra.

Es decir, que el Hospital de La Princesa como institución no estuvo ni antes ni después de que peligrara, en defensa activa de la Sanidad Pública, sino como apunta usted en el texto por «la guerra por la supervivencia». La propia. Cuando digo defender la Sanidad Pública, por si no queda claro, me refiero a actos, no a palabras. Todo el mundo defiende la Sanidad Pública con palabras, pero no todos (afortunadamente cada vez menos) con actos. 

Esta realidad que relato es una pena, sobre todo en un momento en que el colectivo sanitario (por fin) nos hemos unido y hemos dejado de mirar lo propio para defender lo colectivo. 

Muy ilustrativo de lo que expongo es que algunos médicos residentes de este hospital recibieron presiones (más o menos explícitas) por parte de sus responsables para que no secundaran la huelga que se convocaba tras las negociaciones de La Princesa, con por ejemplo amenazas tales como «el que la secunde que se atenga a las consecuencias».

Quedo boquiabierto, Doctor, cuando usted afirma eso de: «Terminada –o amortiguada– la guerra por la supervivencia, ahora sabrá gestionar la paz». ¿A qué paz se refiere? Si nunca ha habido una guerra tan fraticida en la historia del Sistema Sanitario Español como la que se está librando ahora en Madrid, Señor. 

Entiendo que en medio del momento y de este proceso de lucha, de «todos a una», no es del todo conveniente ponerse a discutir quién debe colgarse la medallita. Pero una cosa es una cosa y otra es tomarnos el pelo (si no usted que creo escribe por cercanía y afecto a la Doctora, el que lo publica) y faltar a la verdad y a la realidad de una manera tan descarada. 

Es realmente una pena que una médico tan excepcional como la Doctora Suárez y como algunos otros no puedan ser protagonistas en los medios solamente por su actividad diaria, como una de las personalidades destacadas del año. Pero es así. Eso no es razón para presentar a las personas como lo que no son. Debería suceder también que la mejor manera de defender la Sanidad Pública es ir cada día a nuestros centros de trabajo a cumplir con nuestra obligación y hacer bien lo que mejor sabemos hacer, que es atender a nuestros pacientes. Pero desgraciadamente, en este momento, tampoco eso es suficiente. Es necesario algo más. 

Aunque son bien conocidas las distancias de los grandes medios con la realidad, no comprendo como un magazine de tanto prestigio y pasado (aunque no presente, en mi opinión) tan glorioso como «El País Semanal» ofrece a sus lectores una instantánea tan alejada de la verdadera realidad. 

Conozco a muchas, muchísimas personas que sí que se merecen estar en ese pedestal de papel brillante de dominical, como personajes del año en defensa de la Sanidad Pública. Personas que llevan mucho tiempo trabajando en la causa, dejándose la piel. Algunas la vida, otras la juventud, otras la jubilación, la madurez, e incluso la salud. 

Les hubiera encantado verse ahí, creo. A mí también me hubiera gustado mucho. 


domingo, 16 de diciembre de 2012

SINVERGÜENZA


Te tenía que dar vergüenza decir que la Sanidad va a seguir siendo universal, cuando dejasteis fuera a muchos inmigrantes, aun después de haber cotizado muchos años a la Seguridad Social y de haber perdido el trabajo por culpa de la crisis que creó la ideología que tú defiendes y representas.

Te tenía que dar vergüenza decir que la Sanidad va a seguir siendo gratuita, cuando la pagamos con los impuestos que nos quitan de las nóminas y cuando además ahora hay que pagar doblemente por servicios y conceptos por los que antes no se pagaba. 

Te tenía que dar vergüenza hacer pagar al mes 8 euros por medicinas a ancianos prácticamente vagabundos. Te tenía que dar vergüenza decir que vas a hacer pagar un euro por receta para disuadir, porque se abusa. Ya me dirás tú qué es lo que se abusa de la Digoxina, o del Enalapril, o del Tamoxifeno o de la Risperidona.  O qué efecto disuasorio va a tener esa medida, salvo un efecto mortuorio.

Te tenía que dar vergüenza decir que la Sanidad va a seguir siendo de la máxima calidad, cuando tienes a los pacientes agolpados en las salas de espera de los Centros de Salud, porque has impuesto una agenda en la que se citan cada cinco minutos para ahorrarte personal. 
Te tenía que dar vergüenza defender la calidad del servicio cuando con tus directrices estás provocando que los pacientes se atiendan en ese tiempo como los animales. Te tenía que dar vergüenza que un médico tenga que ver de mala manera a un paciente por tus imposiciones de yuppie. 
Te tenía que dar la misma vergüenza que me da a mí cuando bajo a toda prisa a las 21.30 de la noche de un viernes y me topo con la mirada de la administrativa, que me está esperando para cerrar el Centro, y le digo que lo siento de veras por tardar, pero que no puedo ver a 50 pacientes que no conozco de nada en una tarde sin pasarme del horario. 
Te tenía que dar vergüenza que un médico de familia no se pueda levantar ni a mear en una tarde entera de consulta. Que no pueda tener más de 1500 pacientes a su cargo y le estés metiendo 1800 en los cupos. Que tengas a médicos de familia haciéndose pasar por pediatras en los Centros de Salud por una medida electoral absurda, mientras se conservan los 4 meses de formación del médico de familia en Pediatría.

Te tenía que dar vergüenza presentar el Área Única y la libre elección como un señuelo de libertad y un derecho para el paciente, demostrando que no tienes ni idea de Salud Pública ni de Salud Comunitaria. 

Te tenía que dar vergüenza que un médico esté cobrando en un Centro de Atención a Drogodependientes 1600 euros al mes después de que los repartieras entre empresas privadas. 

Te tenía que dar vergüenza tener a una gran parte de la plantilla de sanitarios con contratos eventuales. A una señora de 50 años, madre de dos hijos, con contratos renovables cada 6 meses. 

Te tenía que dar vergüenza tener a médicos especialistas en formación siendo el sustento real del sistema sanitario. 

Te tenía que dar vergüenza tener a una plantilla de médicos de familia jóvenes, con ganas, con contratos de días, de lado a lado, escamoteándoles todos los fines de semana. Sin derecho a cobrar un trienio como cualquier otro trabajador de la función pública. Y permitiendo el nombramiento a dedo. 

Te tenía que dar vergüenza por tener a los más listos de la clase yéndose de este país que tanto dices amar, por dedicar el dinero a corruptelas y chanchullos. 

Te tenía que dar vergüenza decir que se gasta mucho en Sanidad y que hay que ahorrar cuando la Comunidad de Madrid es de las siete Comunidades Autónomas que menos dinero destina a Sanidad de toda España. 

Te tenía que dar vergüenza decir en el programa electoral de tu partido que «promoveremos el respeto hacia la profesión sanitaria» para defendernos de hipotéticas faltas de respeto de los pacientes, con el ninguneo y la humillación a la que nos habéis sometido en estos últimos años y en especial en estas últimas semanas. 

Te tenía que dar vergüenza presentarte como el garante de la Sanidad Pública cuando llevas 9 años intentando repartirla entre empresas privadas. Cuando le presupuestas mucho más porcentaje de dinero a los hospitales de gestión privada o con participación privada que a los públicos, aunque éstos últimos atiendan a mucha más población, enfermedades mucho más complejas y pacientes mucho más mayores y por ende, mucho más enfermos. 

Te tenía que dar vergüenza decir que los profesionales son grandes profesionales cuando estás ahogando toda posibilidad de formación e investigación, cargándoles el 100% de su tiempo con actividad asistencial a matacaballo. 

Te tenía que dar vergüenza presentar el cuidado de unas condiciones mínimas de salubridad laboral de los profesionales como un privilegio de una casta y no como un requisito básico para que los pacientes puedan ser correctamente atendidos. 

Pero sobre todo, te tenía que dar vergüenza que después de 9 años destrozando la Sanidad Pública ahora te vengas haciendo el orejas y que parezca que la película no va contigo. Que digas: si conseguís ahorrar vale, y si no, privatizo la gestión. No es nuestra obligación, sino tu obligación. Presentas la Sanidad Pública como nuestra cuando te conviene. También lo podías haber hecho todos estos años, cuando no nos escuchaste. También estas tres semanas, cuando nos ignoraste e incluso humillaste. Te escondes de la responsabilidad pero a la vez la ejerces para quitarnos lo que es nuestro. 

Te tenía que dar vergüenza presentar la satisfacción y la opinión de los pacientes (que son capaces de evaluar lo que ven, pero no lo que no ven) como un aval, y desdeñar la opinión de los profesionales que sabemos bien lo que implica una gestión privada de la atención sanitaria. 

Te tenía que dar vergüenza decir que tienes estudios que avalan tu Plan y aunque ya los has ofrecido varias veces, a estas alturas no los hemos visto todavía.

Te tenía que dar vergüenza regodearte de las bondades de un sistema sanitario que lleva aguantando muchos años pese a tus embestidas y tus desmanes, debido a la total entrega de los profesionales. Nosotros no somos el problema. El problema eres tú.

Pero querido amigo, por si no te ha quedado claro en estas semanas, la Sanidad Pública no es tuya. Es más. Es nuestra. Y lo es no porque lo sea de forma natural, sino porque nos hemos tenido que adueñar de ella para defenderla de tu maniobra destructora. Somos la única oportunidad de defensa que le queda. Y vamos a ejercerla con uñas y dientes, te aviso, hasta las últimas consecuencias. 

No somos analfabetos. Hemos leído, visto, viajado y estudiado. Sabemos en qué consiste el liberalismo y no nos tragamos tus cuentos de la insostenibilidad y tus informes (que hasta a tí mismo te salen por la culata). Conocemos bien la historia de la Inglaterra de Margaret Thatcher, y la de América Latina. Sabemos de Chile, Brasil, Argentina y Ecuador. Sabemos algo de gestión sanitaria y sobre todo sabemos quiénes saben, sabemos a quién leer y de quién fiarnos. Conocemos muy bien la historia de España. Nos sabemos al dedillo el capítulo de la lucha de clases. No vemos esta guerra como una batalla individual, sino que sabemos del contexto. Y precisamente, cuando tú aduces que hay que llevar a cabo este Plan debido a la crisis, nosotros sabemos que precisamente por tratarse de una crisis que han creado tipos como tú, hay que defender la Sanidad Pública a degüello. 

Conocemos perfectamente a Naomi Klein y La doctrina del shock.

Te tenía que dar vergüenza, pero no te la da porque no tienes ningún escrúpulo y menos ninguna credibilidad. No eres nadie para destruir un sistema que ha costado muchísimo esfuerzo y mucha sangre crear.

No te lo vamos a permitir.

No te vamos a permitir una negociación de mentira, como todas las que te llevamos soportadas. Como el bulo de La Princesa, el último. No te creas que vas a decir que lo que se te propone no lo consideras y que sigues adelante y que nos vamos a quedar así, tal cual. 

Te tenía que dar vergüenza, pero no te la da porque no la tienes. 

Sinvergüenza. 

lunes, 10 de diciembre de 2012

CARTA ABIERTA A UNA ADMINISTRATIVA DE 60 AÑOS DE UN CENTRO DE SALUD.


Querida compañera:

Cuando yo era joven tenía la sensación de que la gente se fusionaba con facilidad, interactuábamos los unos con los otros de manera profunda, sincera y plena. Aprendí que nada como esa comunión marcaba en el alma huellas indelebles. 

Ahora, que a pesar de mi esfuerzo por lo contrario pertenezco al mundo de los adultos, la vida es, en general, un aburrimiento y un vacío con demasiadas preguntas y muy pocas respuestas adecuadas. 

Pero en estas dos semanas en las que hemos estado luchando en este orden: por los pacientes, por la dignidad del ser humano y por nuestro trabajo como servidores del bien ajeno, reconozco que me lo he pasado pipa. 

Es un poco miserable esta realidad, que me recuerda a la novela de «Cinco horas con Mario» en la que la narradora se jactaba de lo «divertidas» y «emocionantes» que eran las tardes de la Guerra Civil.

Pero es que es así. Me han recordado los días vividos a la precoz adolescencia, a los campamentos de verano o a las fiestas de la facultad, en los que debido a la convivencia en los primeros, al calimocho en las segundas, entrabas en comunión fraterna con tus semejantes.

Te escribo esta noche para decirte que me lo he pasado pipa a tu lado en estos días. 

Aunque soy de los que creo y defiendo con firmeza tu labor en la adecuada atención al paciente y en el correcto funcionamiento de un Centro de Salud en particular y de la Atención Primaria en general, en estos días he podido reafirmar e incluso ampliar esta convicción. 

Me ha encantado cuando te ponías en zapatillas rosas de estar en casa en los encierros del Centro. Cuando te burlabas un poco a escondidas de la figura del Coordinador en pijama. Y he disfrutado un montón escuchando a tu lado las interminables batallas de la historia del Centro de Salud, en el que llevas trabajando casi desde que lo abrieron. 

También me he emocionado al oírte cuando contabas que a pesar de que llevas 25 años ahí no habías visto una cosa igual como lo acontecido en estos días, en los que todo va tan deprisa. 

No has leído nunca a Marmot ni a Padilla, ni sabes quién es Burgueño, porque no le das a las redes sociales, pero sabes muy bien lo que está bien y lo que está mal. 

Me has hecho reír cuando contabas la anécdota de los policías locales que entraron al Centro con motivo del encierro para no sé qué, y tus alabanzas a sus torsos varoniles y a sus esculpidas figuras. Tú también has reído y yo he visto ese hueco en el lugar del segundo premolar de la arcada dentaria superior. Un hueco muy injusto y latinoamericano, que siempre sale perdiendo porque cuando se hace desaparecer con un premolar de pega no se consigue nada, sino solamente la normalidad.

Algo parecido a lo que para nosotros significa la Sanidad Pública de gestión pública: tanto luchar para volver solamente a la normalidad. A que pasen los días, uno tras otro y todo sea normal, es decir, que la gente enferme y sea bien atendida y envejezca y pueda morir con dignidad y pueda haber vivido una vida digna, sin penurias ni bancarrotas por enfermar. 

Los dientes nunca engañan, ni después de muerto.

Me parece acojonante que después de 40 años de servicio sigas con esa ilusión, y vengas hasta algunas mañanas con el pelo planchado. Me parece increíble la dedicación con la que te entregas hasta al médico suplente, cómo lo recibes con una sonrisa y cómo velas porque no le falte de nada, cómo nunca olvidas decirle dónde queda la salita por si quiere subir a tomar algo en compañía del resto del personal. 

Has visto mucho. Has tenido que aguantar a muchos médicos meapilas y sus chorradas. «Cuando llamo al control nunca me cogéis el teléfono», «no me habéis impreso la agenda», «me habéis pasado un domicilio que no me toca». Les sigues llamando de Doctor o de Doctora a pesar de los años. 

No te va a traer ningún paciente nada por Navidad y sin embargo te entregas a su causa igual que se entregan los médicos que se tienen que bajar el coche para poder subirse a casa todos los presentes en estas fechas. Sólo recibes un «llevo toda la mañana llamando y siempre está comunicando». 

Pero estas semanas ahí has estado la primera, sujetando la pancarta o coreando las consignas por el megáfono. 

No sabemos bien dónde nos llevará esta aventura y este conflicto, pero lo que sí que sé es que todo esto ha hecho a la Sanidad Pública mucho más Sanidad y mucho más Pública. Necesitábamos un baño de identidad de estas características desde hacía 25 años. Necesitábamos salir a reconocernos a la calle y a descubrirnos y a tocarnos en medio de la oscuridad, como dos amantes invidentes.

martes, 4 de diciembre de 2012

9 COSAS QUE UN CIUDADANO MADRILEÑO DEBE CONOCER ACERCA DE LAS PROTESTAS EN CONTRA DE LA PRIVATIZACIÓN DE LA GESTIÓN SANITARIA EN LA COMUNIDAD DE MADRID.


1. La Sanidad española es de las más baratas y de las mejores de Europa; y la madrileña es hasta hoy una muy buena Sanidad, de las mejores de España.

2. Dice el Consejero que la Sanidad ahora es insostenible.

Cómo se va a haber hecho insostenible de repente si el dinero que la Comunidad se gasta en ella no es mucho mayor que el que se gastaba hace unos años. 

El problema no es la Sanidad, el problema es que debido a la crisis económica no se quiere dedicar el mismo dinero que se dedicaba antes a pagar la Sanidad, que como ya decimos no es mucho dinero si se compara con otros países de nuestro nivel de la Unión Europea. 

3. Ante esta situación, el Consejero dice que no se puede no hacer nada. 

Los profesionales no hemos dicho que no haya que hacer nada ni que queramos que no se haga nada. 

Los médicos somos los primeros que llevamos años pidiendo y sugiriendo cambios, viendo que la gestión se podía mejorar manifiestamente. Lo hemos hecho los mismos profesionales, las Sociedades Científicas, los Colegios de Médicos, los Colegios de Enfermería... El caso que se nos ha hecho ha sido bien escaso. Podemos entender que hay que ahorrar. Nosotros somos los que mejor sabemos cómo y dónde ahorrar, porque somos los que estamos todo el día sobre el terreno.

4. Dice el Consejero que el plan se hace ahora, porque la Sanidad es insostenible.

La Consejería lleva preparando este plan desde hace muchos años, no es una cosa de ahora, que tenga que ver con la crisis o con la sostenibilidad del sistema sanitario. 

Su plan consiste en conceder la gestión de los servicios sanitarios a empresas privadas con ánimo de lucro. Privatizar la gestión.

La obligación de los políticos y de los gestores es gestionar con eficiencia, no pasarle la responsabilidad a este tipo de empresas. Hacer eso es una muestra de incompetencia para ejercer su oficio. 

5. No hay ningún Colegio profesional, ninguna Sociedad Científica de profesionales hospitalarios, ni de Atención Primaria, ni nadie a nivel institucional que se haya posicionado a favor del plan junto a la Consejería. Ha ocurrido todo lo contrario. Una abrumadora mayoría de los profesionales estamos en contra también. 

6. Dicen que no se puede no hacer nada y que hay que ahorrar, y optan por un modelo que ha demostrado por activa y por pasiva, dentro y fuera de España que es más caro para la Administración. 

Un modelo que ha sido rechazado hasta por la Organización Mundial de la Salud. 

7. Los profesionales sabemos que con este modelo la salud de la población no se cuidará igual de bien que con el que tenemos.

Dice el Consejero que los pacientes no notarán nada, pero que el paciente no lo note no quiere decir que no haya diferencias. 

Los profesionales sabemos que sí que las hay, y por eso nos hemos puesto en huelga indefinida. Nunca hemos hecho esto, tampoco lo hemos hecho cuando se nos ha bajado el salario o reducido derechos. Si lo hacemos ahora es porque sabemos que peligra un sistema que funciona muy bien y porque va a afectar a nuestro bien más preciado: al paciente. 

8. No pararemos hasta que este plan se paralice y el Gobierno de la Comunidad de Madrid negocie. 

Los profesionales solos no podemos, necesitamos la ayuda de los pacientes. 

9. Siempre hemos estado ahí cuando usted nos ha necesitado... Ahora le necesitamos nosotros a usted. 


viernes, 30 de noviembre de 2012

ENAMORARSE POR DETRÁS.

Solamente me he enamorado por detrás dos veces en mi vida.

La primera ésta...
 
 
Y la segunda ésta...
 
 
 
"Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos pensantes y comprometidos pueden cambiar el mundo. De hecho, son los únicos que lo han logrado". Margaret Mead. (Frontispicio de Ana en Twitter).

 

jueves, 29 de noviembre de 2012

10 COSAS QUE DEBO SABER COMO PACIENTE DE LA REFORMA PRIVATIZADORA DE LA SANIDAD DE LA COMUNIDAD DE MADRID.


  1. El Gobierno de la Comunidad de Madrid pretende que empresas privadas sean las que ofrezcan los servicios sanitarios a la población. También empresas privadas podrán comenzar a gestionar los Centros de Salud.

  2. Será la Comunidad Autónoma la que pague a las empresas para que ofrezcan esos servicios en vez de ofrecerlos ella misma, cuando su trabajo es gestionar los bienes públicos y no traspasarle esa responsabilidad a terceros, y menos a empresas con ánimo de lucro.

  3. ¿Cuánto le pagará la Comunidad Autónoma a las empresas? No se sabe aún, pero probablemente una cantidad que oscila en torno a los 600 euros al año por cada paciente que tenga como referencia el hospital en cuestión. Es decir, que la empresa cobra al año de la Comunidad igual por un paciente que gaste 50 euros que por uno que gaste 450. Esto tendría sentido si la empresa atendiera a los pacientes que salen caros también, y por ejemplo una persona mayor que gastara 900 euros se compensara con una persona joven que gasta 300.

    Pero resulta que las personas generamos al sistema sanitario el 50% de gasto de toda nuestra vida nuestro último año de existencia. Los ancianos son los que generan el grueso del gasto. Por eso la Comunidad de Madrid quiere desmantelar el Hospital de La Princesa tal y como lo conocemos hoy. Para hacer un gran hospital que atienda a los pacientes que no salen rentables a la empresa privada. Así la empresa se quedará con los pacientes que generan menos de 600 euros de gasto al año y ganará mucho dinero, mientras que será la Comunidad (es decir, el dinero de todos) la que sustentará a los que más gasto generan. Es un negocio redondo para las empresas a costa del contribuyente.

  4. Cuando usted vaya al hospital no tendrá que pagar y puede que no note muchas diferencias en la atención que recibe, lo cual no quiere decir que no las haya.

    La empresa intentará ganar lo máximo posible de esos 600 euros y lo hará de la siguiente manera: pagará menos a los profesionales (y ya los médicos españoles son de los que menos cobran en la Unión Europea) y gastará menos dinero en pruebas o tratamientos que necesitan los pacientes.

    Usted será visto en la consulta por un profesional peor pagado y probablemente con más sobrecarga de trabajo (con todas las cosas negativas que eso conlleva para una correcta atención) y en la manera de enfrentarse a su problema ya no será lo primero tratarle con lo que sea mejor para usted, sino que habrá que contar con el coste, lo que provocará que en algunas ocasiones usted no pueda recibir el mejor tratamiento, para poder maximizar el beneficio de la empresa.

  5. Este modelo ha sido puesto en práctica en otros países y aquí en España en Valencia y ha fracasado en todos los casos. El Estado ha tenido que recurrir al rescate de las empresas y al final se ha gastado más dinero que si hubiera hecho directamente una gestión racional de la Sanidad él mismo. Meternos en estos momentos de crisis en un proceso como éste sería un error más que empeoraría la ya maltrecha economía.

  6. Este modelo no solamente es más caro sino que además no es mejor para la salud de la población. No ha demostrado que genere mejor calidad de salud ni que la gente viva más. Paradójicamente, se ha observado que la mortalidad es mayor en hospitales privados que en públicos y que gastar más dinero en hospitales públicos reduce la mortalidad más que gastarlo en privados.

  7. Las decisiones en política sanitaria no se toman con las opiniones y con las visiones de cada uno, sino con estudios científicos que demuestren que lo que se quiere implantar es beneficioso. No hay ningún estudio que demuestre que este nuevo modelo sanitario sea más beneficioso que el que hay ahora.

  8. El modelo que tenemos es más que sostenible, solamente hay que hacerle unas reformas (los profesionales las llevamos proponiendo mucho tiempo y la Consejería no nos ha hecho ni caso) para ajustar un poco el gasto. Lo que pretende el Gobierno de la Comunidad de Madrid es tirar el edificio entero y comenzar de nuevo, lo que va a generar muchísimo más gasto que acometer las reformas.

  9. ¿Por qué estamos en huelga los profesionales de la Sanidad Madrileña? Porque los políticos (Ignacio González y Lasquetty) se empeñan en que lo que os acabo de contar, que todos los médicos y demás profesionales sanitarios sabemos que es así, no lo es; y que es como ellos dicen que es. Tienen intereses con las empresas que se repartirán el jugoso pastel de su salud.

  10. ¿Usted de quién se fía más? ¿De los médicos o de los políticos?


Gran parte de las ideas de estos 10 puntos son de Pedro Gullón, Javier Padilla y Fernando Lamata y fueron expuestas en una Jornada sobre Modelos de Gestión Sanitaria en la Universidad de Alcalá de Henares, Madrid. Las palabras son mías.


miércoles, 28 de noviembre de 2012

DE NEPTUNO A SOL


Ayer, cuando saqué la bata de una bolsa de plástico y me la puse, en medio de la calle, me dí cuenta de que no la llevaba en un ámbito no profesional desde la última vez que me emborraché en las fiestas de la facultad.

En el trayecto del metro me habían entrado varias arcadas de llanto. El alma también tiene sus sensaciones nauseosas. Había visto primero, en el transbordo, a una mujer bien entrada en años que doblaba su bata cuidadosamente, a su vez colgada ésta de su antebrazo, que hacía las veces de perchero. Creo que era administrativa, porque las batas administrativas tienen una tela muy blanca, fuerte y opaca. 

El hecho de haber reconocido a esta compañera entre la anónima muchedumbre de Madrid hizo que no pudiera dejar de evaluar a cada uno que me parecía un potencial asistente a la manifestación. Me iba fijando en cada detalle para ver si algo le delataba. Miraba a sus pertenencias colgantes, porque suponía que alguna de ellas debía contener la bata. 

Detecté a otros huelguistas a través de las bolsas de plástico que llevaban de la mano, que dejaban (entre)ver sus atuendos profesionales. Recordé aquella escena, de las fiestas de la facultad también, en las que uno se bebía una litrona camuflada en una bolsa de plástico (que dejaba perfectamente adivinar su contenido) con el objeto de pasar desapercibido. 

Durante el trayecto de Neptuno a Sol viajé desde la adolescencia a la juventud. Desde las fiestas de la facultad a la cruda realidad. Ayer bebía calimocho y hoy defendía la Sanidad Pública. Ayer llevaba la bata manchada de vino y hoy la llevaba manchada de sangre. 

Me encontré a gente de la facultad, de la preparación al examen MIR, de la residencia. A enfermeras, auxiliares y celadoras. De Atención Primaria y del hospital. Vi a alguna otra gente y no me atreví a saludarla. Me quedé cortado porque nunca esperé que fueran a asistir a una manifestación de estas características. Nunca me esperé que fueran a estar contra la política sanitaria de este Gobierno Regional. Pero parecía que no sólo lo estaban, sino que además estaban dispuestos a asistir a una protesta en contra del Plan.

Hablé con algunas personas, cercanas. Me dijeron que creían que no íbamos a conseguir nada, que el Gobierno Regional no iba a retroceder en sus intenciones por nada del mundo, hiciésemos lo que hiciésemos.

Fui observando concienzudamente a las personas que iban en la marcha. Sus gritos, sus dientes sonriendo, sus caras congeladas por el frío, sus gestos enrabietados, coreando los lemas (“Usuario, prepara el talonario”, “Nada, nada, nada, para la privada”, “Sanidad, Pública”). 

Una verdad fundamental me fue siendo re(v/b)elada de Neptuno a Sol. 

Habíamos necesitado encerrarnos (en los Hospitales, en los Centros de Salud) para liberarnos. La protesta no había sido un proceso constructor, sino una purga después de muchos años en silencio, aguantando, hasta que hemos reventado porque ya no podemos más. Era como cuando en las fiestas de la facultad estando ya con el puntillo te tomabas entodavía otro litro de calimocho y llegaba un momento que te se venía el ácido a la boca con el tiempo justo como para correr hasta el lavabo y echar toda la raba (un vómito en escopetazo, solían llamar a ésto).

Al llegar a Sol comprendí que íbamos a ganar. Nos saldremos con la nuestra porque como dice Stefan Zweig, cuando uno es capaz de comprender un ideal en su plenitud, cuando abraza una causa noble, es capaz de defenderla hasta sus últimas consecuencias. Los allí reunidos hemos ido interiorizando a lo largo de muchos años un ideal muy justo: la salud de las personas es un bien social y humano y no puede ser considerado un producto mercantil con el que una empresa pueda rendir cuentas a una junta de accionistas. 

Los que tenemos enfrente no sienten como suyo aquello que defienden. Primero, porque es una causa innoble y con ningún sustento. Hoy es ésta pero mañana es otra. Si no se puede con ésta lo intentarán con otra. Su causa es sólo dinero, la nuestra no. El dinero es efímero. Igual que se gana, se pierde, o se gasta. Igual que viene, se va. Hoy está aquí, mañana allí. Hoy lo tienes, mañana no.

Pero cuando uno está convencido de que la Sanidad Pública de gestión pública es un bien preciado que no debe ser sustituido por una Sanidad pseudopública de gestión privada, cuando cree que hay cosas que están muy por encima del dinero como la dignidad o la salud de los que sufren y necesitan de los otros, no hay nada ni nadie que le pueda hacer renegar de esa convicción. 

Dentro de 3, 4, 6, 8 o 10 años (quizá de 1) nadie se acordará ya de Ignacio González o de Lasquetty o de Patricia Flores o de Burgueño (que no será recordado precisamente como un médico de pueblo). Pero dentro de 4, 6, 8 o 10 años aquí seguiremos nosotros, igual que estamos hoy, con nuestros ideales intactos, creyendo en lo mismo que creemos hoy, creyendo en lo mismo que creíamos hace 4,6, 8 o 12 años. 

Hoy todos sabemos que las ideas de estos personajes son de plástico, que no tienen convicción alguna, que son solamente los intereses de unos lobos que están merodeando detrás de ellos esperando el momento de tirarse a degüello a la presa. 

Nosotros tenemos convicciones muy profundas, que son a la vez ideales, ilusiones y sueños para un futuro mejor. Solamente hay una cosa más poderosa que una persona con profundas convicciones. Y es una persona con convicciones justas. Esas convicciones son las que dan aliento a nuestro trabajo del día a día y son nuestra razón de ser. Porque nuestra razón de trabajar es nuestra razón de ser. 

Nadie, ni un ejército entero, puede derrotar a una sola de estas personas. Yo, de Neptuno a Sol, vi ayer a varios miles de ellas. 
Me sentí como nunca orgulloso de todos mis compañeros. Me siento orgulloso de pertenecer a esta profesión y a este colectivo. 

El dinero de estos días pasará. 


Prefiero perder 2000 euros a vivir humillado el resto de mi vida por estos m(i)entecatos. 

Defenderé con uñas y dientes nuestra causa, hasta el final. Hasta que retiren el Plan. 

Secundaré la huelga indefinida de AFEM.

Quiero volver a casa cuando pase todo y poder mirar a mis pacientes a la cara y decirles: Cuando más me necesitásteis estuve ahí, luchando por vosotros.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Éste es el post más corto (2 palabras) y con más significado de todos los que he escrito.

¡¡ HUELGA INDEFINIDA !!

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Antonio Burgueño, Director de Hospitales de la Comunidad de Madrid, a la vez mamporrero e ideólogo del Plan de Privatización de la Provisión de los Servicios Sanitarios:

- "El pago directo de 50 euros del paciente al médico de cabecera redundaría en un modelo sanitario más entrañable".

- "Los hospitales no pueden seguir siendo propiedad del Estado".

- ... poniendo de ejemplo el sistema sanitario de EEUU. El más caro y con peores indicadores de salud del mundo desarrollado. Léase "Atención Primaria: equilibrio entre necesidades de salud, servicios y tecnologías.

- ... financiando sus megalomanías con Cajas de Ahorros fraudulentas.

- "No podemos seguir con médicos funcionarios".

- ... "pone como ejemplo de "el pago por consulta" a la iguala. Pero la iguala es precisamente el paradigma 
de sistema de aseguramiento colectivo: todo el mundo (sanos y enfermos) pagan "igual" y el medico atiende 
a los enfermos". Julio Bonis.

















600 jefes de servicio, los Centros de Salud, Equipos Directivos de los Centros de Salud

Lo que pensábamos que nunca iba a pasar, lo que pensábamos que nunca podríamos consentir, ya está aquí.






Ambulatorio Algete from Crónica Norte on Vimeo.






Provisión pública vs privada

Excelente y resumido análisis















Te has quejado muchas veces y clamado que esto no puede seguir así. Que las autoridades sanitarias están pisoteando nuestro trabajo. Has fantaseado muchas veces con levantarte contra ellos para que se enteren de una vez. Puede ser que aborrecieras la representatividad que se arrogaban partidos políticos y sindicatos. Cuántas veces has pensado: si nos uniéramos los profesionales y optáramos por una decisión drástica... una huelga, pero una huelga indefinida. Pues esto es real. Una asociación independiente formada por profesionales sanitarios: AFEM, convoca una huelga indefinida a partir del 26 de Noviembre, de lunes a jueves. Ha llegado nuestro momento.


Fuente: Facebook de Fernando Saldaña





martes, 20 de noviembre de 2012

¿CUÁNTO CUESTA TU DIGNIDAD?


El Gobierno de la Comunidad de Madrid está intentando dar el zarpazo definitivo al Sistema Público de Salud. 

De modelos sanitarios de provisión pública Vs privada ya se ha hablado mucho estas semanas. Tanto, que duele la cabeza de tantas palabras. 

Queda meridianamente claro, en mi opinión, que no hay ninguna ninguna razón técnica ni profesional (salvo el enriquecimiento ilícito, a costa de un bien público) para apostar por un tipo de sistema sanitario que introduzca a la empresa o a la iniciativa privada en él. 

De esta afirmación se deduce que el Gobierno de la Comunidad de Madrid miente y manipula cuando afirma lo contrario. 

Es importante reseñar, como hace Vicente Baos, que lo que se haga en Madrid va a servir de molde para el resto de Comunidades Autónomas. Extremadura, Castilla y León y Castilla La Mancha (aunque en ésta el proceso ya está muy avanzado) serán las inmediatamente siguientes.

Los que hemos vivido en varios sitios sabemos que un proceso tal no tendría resistencia suficiente para ser parado en esas Comunidades Autónomas, por una serie de razones que no vienen al caso. 

Pero Madrid es diferente, por otra serie de razones que tampoco vienen al caso y que no son objeto de esta disertación.

En Madrid hay en estos momentos un notable movimiento de resistencia en marcha, que impulsa a creer que se puede con ellos. 

En este sentido, nos encontramos en un momento crucial del proceso. El movimiento ciudadano (integrado por pacientes, ciudadanos y profesionales) ha demostrado ya el músculo en la calle y en los encierros en los hospitales. Los que mandan lo saben y se están empezando a poner nerviosos, aunque su estrategia de siempre ha sido «hay que llegar a acuerdos», «diseñaremos un marco para hablar con los profesionales», «voluntad conjunta», «voluntad de diálogo» y tal... para enfriar las resistencias y luego hacer lo que les da la gana un poco más adelante. 

El momento de la verdad está cercano. Creo que desde ese movimiento de calle y de hospitales se han hecho las cosas muy bien y eso es lo que nos ha posibilitado llegar a donde estamos. Y donde estamos es la convocatoria de huelga.

Los sindicatos SATSE, CC.OO., Amyts, CSIT-UP, UGT y USAE la convocan para los días 26 y 27 de Noviembre y 4 y 5 de Diciembre. La Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (AFEM) convoca huelga indefinida de lunes a jueves a partir del 26 de Noviembre. 

En el éxito o fracaso de estas convocatorias nos jugamos el fracaso o el éxito de la protesta. Y el éxito en la protesta (batalla) nos llevará probablemente a ganar gran parte de la guerra. El fracaso nos llevará a perderlo todo. Todo incluye incluso la oportunidad de recuperarlo más adelante. 
Pero nunca ciudadanos, pacientes, profesionales de distintas categorías y ámbitos sanitarios, colegios profesionales, docentes, facultades, investigadores, sindicatos, sociedades científicas... habíamos estado tan unidos y tan de acuerdo en que ya basta. 

Hay que hacer la huelga. 

Las razones para no hacerla son el dinero y el miedo a la represalia en el ámbito de trabajo. 

Los ámbitos sanitarios son más relajados y respetuosos con los derechos de los trabajadores, de momento, que los de las empresas. Las circunstancias son tan adversas y hay tantos motivos que nadie razonable, aunque sea un «jefe de servicio» o una «directora de enfermería», pueden no comprenderlo. 

Si aún después de esta reflexión se sigue con miedo, hay que pensar que quizá dentro de un par de años ya no estés trabajando a las «órdenes» de ese jefe de servicio ni de esa directora de enfermería sino que estés trabajando a las órdenes de Capio o de Ribera Salud. Yo lo pienso y me entran ganas de vomitar. 

Cuando pienses en los pacientes de ese día, date cuenta de que hay servicios mínimos y urgencias, y cuando pienses en tus compañeros reflexiona acerca de que nadie se va a beneficiar más de las consecuencias de que tú hagas la huelga que tus pacientes y tus compañeros. Y sobre todo cuando te dé por pensar en los pacientes y en los compañeros, cambia de registro y piensa en el careto de Lasquetty y de Ignacio González.

En cuanto al dinero... Piensa el esfuerzo que te ha costado tu formación; el dinero, esfuerzo y sangre que ha costado la Sanidad Pública.

Si crees que el dinero no es un obstáculo para hacer la huelga piensa en si la harías si no perdieras nada de tu sueldo por hacerla. Perderás una minucia ahora pero ganarás mucho más en el futuro cuando la Sanidad siga siendo pública (o tal como la conocemos ahora, si es que se puede seguir considerando Pública).

Cada uno debe asumir su propia responsabilidad en este proceso. Yo soy médico de familia sustituto. Vivo fuera de Madrid pero como hay muy poco trabajo me desplazo a Madrid a trabajar. El sueldo de un día de trabajo de un médico de familia no está mal. Tenemos menos derechos que los demás (no cobramos ni un fin de semana ni un festivo porque siempre nos los escamotean, no cotizamos adecuadamente a la Seguridad Social, nos avisan de un día para otro anulándonos lo que teníamos o dándonos algo, nos pasamos largas temporadas al verlas venir...) y afrontamos la deslocalización de los médicos de familia pagando, pasando el día en la carretera de aquí para allá y perdiendo poder adquisitivo (si no vives en Madrid, tienes que ir donde te den trabajo... tienes que pagar un alojamiento donde vayas; si se trata de meses un piso, si son días sueltos hostal, pensión, etc...). Al final, aunque el sueldo de médico de un día no esté mal, tú cobras una miseria. 

En Noviembre cobraré unos 500 euros. En Octubre cobré unos 1200. En Septiembre 700. 

Ahora llega Diciembre y hay mucho más trabajo. El puente de la Constitución y las Navidades. Estoy esperando este mes para poder trabajar un poco más. En Diciembre se amontona todo y hasta Semana Santa otra vez nada. 

En Noviembre no puedo hacer huelga 26 y 27 porque no trabajo. Pero sí el 4 y 5 de Diciembre. La haré, salvo que me toque de servicios mínimos o salvo que las primeras jornadas de paro sean un éxito y la Consejería tenga que dar marcha atrás, con lo que se seguro se desconvocarían. 

El 4 y el 5, además, doblaría. Trabajaría mañana y tarde. 4 jornadas (120 euros cada una porque nos retienen solamente el 2% de IRPF) = 480 en dos días. 3 noches de hostal=90 pavos. En total 570 euros. 

Esto lo cuento para hacer notar que todos perderemos pasta con la huelga. 

Pero da igual.

Mi dignidad cuesta mucho. Al menos mucho más que 600 euros. 

¿Y la tuya?

miércoles, 14 de noviembre de 2012

(JU)ANA LA LOCA #noalcierredeLaPrincesa



Si viera una persona que no vive en España esta foto, pensaría que la arriba firmante es una doctora flanqueada por otros dos sanitarios, que en el pase de visita se halla firmando el informe de alta de un paciente antes de hablar con las familiares, que aguardan rubias e impacientes el veredicto. El veredicto en Midicina se llama diagnóstico. La penitencia, tratamiento. 

La mujer que podemos ver en primer lugar podría ser una avezada residente que está atenta para ver si la adjunta manda al paciente a casa con una quinolona de amplio espectro y tiene la oportunidad de disentir a favor de una cefalosporina de 2ª o 3ª generación. 

El sanitario varón que queda en primer plano está pero no está. Disimula con su presencia y cuerpo; pero en el fondo, cabeza y mirada está pendiente de otra cosa. Tiene ANAs + (Botella y Mato).

Resulta, sin embargo, que la señora que firma a la vez que se sustenta sobre un muy elegante tacón es la alcaldesa de la capital de España. Firma una petición para que no se desmantele el hospital dentro de un plan de privatización de la provisión de los servicios sanitarios. Este proceso está capitaneado por el presidente de la Comunidad Autónoma a la que pertenece la ciudad de la que ostenta la representatividad (Ju)Ana, de su mismo partido. 

También pertenece al mismo partido el expresidente del Gobierno, Jose María Aznar, que a su vez preside una fundación de reflexión y acción de profunda raig(h)ambre neoliberal. Esta fundación, entre otras actividades, tiene a bien emitir continuos ataques contra los servicios públicos que conforman eso que cuando existía daban en llamar el «Estado del bienestar». Hace unos meses el gobierno (del mismo partido) le encargó a esta fundación un informe sobre algunas medidas de retroceso sanitario, comenzando por el copago farmacéutico. Dicho informe nunca vio la luz pública. Hoy el copago farmacéutico está instaurado en España. Resulta que Jose María Aznar es el marido de la alcaldesa. 

Parece ser que (Ju)Ana la loca estaba cenando con sus amigos en el barrio de Salamanca (La Recoleta madrileña). Hacía un par de semanas que no los veía porque el finde pasado había estado de spa en Portugal.  Borja Mari sufrió un percance que requería varios puntos de sutura. Acercóse al hospital más cercano. Desconoce el que escribe si tuvo que abonar la asistencia por ingresar más de 100.000 euros anuales, en cuyo caso, con las últimas reformas del sistema sanitario promo-vidas por el partido en cuestión, estaría Borja excluido del Sistema Nacional de Salud. De nuevo podemos observar un claro ejemplo del concepto que tienen estos mandamases de la sanidad: adiós Alma Ata, hola Boi-Ruiz: el que tenga dinero que se la page y la sanidad es cosa de cada uno, no del Estado. 

A la salida del hospi los trabajadores allí concentrados la reconocieron.

La Princesa no había recibido una visita tan ilustre desde la de Andrés Pajares

Le piden a Ana que firme y la tía no se corta. Va y firma. También lo hace su yerno, Alejandro Agag, otro magnate del neoliberalismo y el mundo empresarial. 
Es díficil interpretar este gesto. Uno no sabe si es uno de estos ademanes punkis tipo Esperanza, propios de la derecha liberal; si es por un enfrentamiento entre facciones (familias, es decir) dentro del partido o si es por puro desconocimiento que se filtra a la realidad. 

Resulta que la mujer que ocupa el lugar más cercano a cámara en la foto no es residente, sino probablemente celadora y es casi seguro que la escena se desarrolla bien entrado el turno de noche. Por la noche la gente suele tener que sacar una chaquetilla. Uno sabía cuándo había llegado la madrugada a la urgencia en el momento en que tenía que echar mano de un pijamita o una chaquetita o una bata de cola larga de las que se les da a los pacientes. Esta compañera ha optado por un forro polar mientras que la otra cuya cara queda oculta, opta por la bata. 

Hace poco reparé, porque me lo dijeron y yo no me había dado cuenta, en que en los servicios de urgencias no suele haber ventanas, para que los profesionales trabajen «como máquinas», sin influencias externas que puedan condicionar sus senti/rendi- mientos. No hay sol, ni lluvia, ni noche, ni día, todo es lo mismo, una cadena de montaje. 

Un buen símil del mundo hacia el que vamos.

Un mundo, que después de ver este gesto de la firma de (Ju)Ana Botella, cada vez entiendo menos. 

lunes, 5 de noviembre de 2012

LENGUAJES Y CAMBIOS DE SIGNO(S) #noalcierredeLaPrincesa


Si viera un inglés que no vive en España esta foto pensaría que se trata de una visita guiada a un museo, donde el guía está dando unas nociones básicas en el patio exterior, antes de entrar con los visitantes a contemplar la pinacoteca. A uno de los alumnos de primera fila le entraron ganas de estornudar, y como el reflejo del estornudo viaja más rápidamente que el reflejo motor, al alumno aventajado de primera fila no le dió tiempo a taparse la boca. En ese breve impás que separa la sinapsis refleja de la voluntaria, en esa millonésima de segundo que separa nuestra condición de mamífero de la de animal racional, el fotógrafo se apresuró a disparar.

Sin embargo, el alumno de primera fila no es estudiante de arte ni el guía del museo lo es tampoco. 

El alumno aventajado se llama Álvaro Ximénez y es neurólogo de profesión. Aquel miércoles iba al trabajo y se encontró con que el hospital y el servicio para el que trabajaba iban a desaparecer de repente. Se debió sentir como un paciente cuando le da un ictus. Estás de puta madre y enderrepente te quedas sin habla. Y paralizado. 

El guía del museo se llama Antonio Burgueño y su trabajo es ser el representante de una cadena de montaje que pretende privatizar la Sanidad Madrileña y hacer creer a los estúpidos e iletrados profesionales médicos y pacientes que el modelo sanitario de provisión privada es más eficiente que el modelo público tradicional, lo cual está ampliamente demostrado que es falso, como saben en todos los países del mundo donde lo han llevado a término, y como muy bien conoce el paciente inglés que visionó la fotografía. 

El Doctor Ximénez es sin duda muy listo y por eso se encuentra en las dependencias del poder con la bata puesta. No sabemos si ha entrado de la calle con ella o la llevaba en una bolsa del súper y se la ha puesto en los lavabos, como cuando vas a una entrevista de trabajo y te pones el rímel o la corbata en el baño del bar de abajo. Esa bata lleva en los bolsillos toda la legitimidad y toda la fuerza de sus compañeros. 

Esa bata es un arma de interlocución mucho más potente que la (cor)bata. 

La gente se pliega frente a una persona con corbata, pero lo hace mucho más frente a una con bata. 

Para obtener la corbata tienes que tener algún tipo de poder, al que has podido llegar por haber lamido unos cuantos culos, pero a la bata solo llegas después de muchos años de estudio. 

Lo que es la hostia ya es llevar bata y corbata. Para eso tienes que ser Jefe de Servicio y por ende, tienes que haber estudiado muchos años y haber lamidos muchos culos. 

Como los tiempos van cambiando, el populacho ya se va dando cuenta de que entre la gente con traje y corbata hay también mucho deshonesto (casi porcentualmente más que entre los que no la llevan), al igual que advierten que los Jefes de Servicio pintan cada vez menos, porque cierran el servicio de los que son Jefes y se enteran por el R1. 

Como iba diciendo, el Doctor Ximénez se puso la legitimidad sobre sus espaldas, encima de esa bonita camisa de rayas rojas tipo Metro de Madrid y entró con la fuerza de la calle al castillo del señor feudal. 

Y allí, en presencia de unos cuantos siervos de la gleba, se dirigió al Señor Burgueño. 

El Señor Burgueño, que también es médico y utiliza bata y traje a conveniencia, es muy inteligente (aunque se hace la picha un lío con las mayúsculas y las minúsculas) y a la vez temeroso del poder de los sanitarios, porque sabe que es muy grande. 

Así que cuando vió a Ximénez entrar por la puerta con la bata puesta debió sentir eso que llaman miedo, porque la bata significaba enfrentarse no con los sindicatos en las mesas sectoriales ni con otras estructuras de poder a las que se puede comprar y adocenar fácilmente, sino con los profesionales de a pie. 

Esos profesionales que aman su profesión, y que cuando salen de sus consultas y de su planta y pierden de estar junto a los pacientes que los necesitan es para algo muy muy gordo.
Esos profesionales a los que como los calientes te ponen al electorado y a la ciudadanía en contra en cero coma. 

Por eso Ximénez, que es un caballero elegante como indica esa patilla bien arreglada, sabiendo que estaba perdiendo la mañana por arreglar la Sanidad Madrileña con un cantamañanas, se atreve a hacer ese gesto de asco, porque es lo que realmente produce esa política sanitaria, que por supuesto es legítima y democrática.
Y se atreve a sacar la mano del bolsillo y a sacudirla en el aire en lo que escenifica el punto de inflexión de la guerra: a partir de ahora mandamos nosotros y ya no nos toreáis más, ni toreáis a los pacientes ni toreáis al sistema público que tanto esfuerzo y tanto dinero nos ha costado construir. 

Ese gesto de la mano y la cara y la actitud de Ximénez escenifican el cambio de signo de la guerra. Han tenido que privatizar sin apenas resistencia la gestión de todos los hospitales nuevos, externalizar innumerables servicios sanitarios y no sanitarios, entregarle la Sanidad a fondos de capital riesgo... en Madrid. Implantar el copago y romper la universalidad... en el resto del país. En contra de todos los estudios, todas las evidencias y toda lógica. Sólo por ideología y para que las empresas amigas ganen dinero. Nada más.

Pero viendo a Ximénez se da uno cuenta de que no es tarde todavía. En la última batalla está cambiando el signo de la guerra. Detrás de Álvaro Ximénez, donde la cámara no puede alcanzar, hay más gente y más y más... que se sale del edificio y que se sale del barrio, que se sale de Madrid y que se extiende por todo el país. 

Juntos podemos. Ahora sí. Ya no es momento de palabras. El momento de las palabras ya pasó, hace mucho, mucho tiempo. Es el momento de los actos. 

Ganaremos la batalla y eso significará la victoria de la guerra.

Es el momento de las personas. 

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Hice la residencia en el Hospital de La Princesa y me encantaría estar ahí, pero la vida me fue separando de Madrid. Mi admiración, mi trabajo y mi adhesión a todos ellos.

miércoles, 31 de octubre de 2012

6 MINUTOS: EL PRIMER DOCUMENTAL SOBRE MEDICINA DE FAMILIA Y ATENCIÓN PRIMARIA


Hoy es un día muy emocionante. Muy emocionante y feliz.

Hace un año un grupo de médicos de familia nos reunimos detrás de un proyecto. Íbamos a realizar un documental acerca de la importancia del trabajo de los médicos de familia y acerca de la importancia de la Atención Primaria dentro del sistema sanitario. Sería el primer trabajo audiovisual que iba a realizarse en este sentido.

Reuniríamos a un grupo de personas del mundo audiovisual para que nos ayudara en las labores técnicas.

Llamaríamos al proyecto “Seis Minutos”, pues son seis minutos los que tiene un médico de cabecera para ver a un paciente en una consulta en el Centro de Salud.

Entrevistaríamos a distintos profesionales (10 o así) de la Medicina de Familia durante 6 minutos. Montaríamos el contenido y así obtendríamos un metraje de 1 hora de duración.

Financiaríamos el proyecto con aportaciones voluntarias de 10 euros.

El dinero obtenido estaría destinado a pagar al equipo audiovisual. Los médicos no tendríamos retribución económica alguna.

Ésta era la idea inicial. Un proyecto complejo que emanaba de una idea muy sencilla con una manera de llevarla a cabo muy sencilla también.

El proyecto pasó por muchas fases y por no menos dificultades. Pero las hemos conseguido superar, gracias a un gran equipo profesional y humano. Médico y audiovisual.

Contamos con 1900 euros de lo que la gente aportó.

Cambió el concepto, debido a la necesidad de hacer un producto de más corta duración y de mayor intensidad. Nos quedamos al final con 3 bloques de 6 minutos cada uno. El primero habla de “Nosotros” (los médicos), el segundo de “El sistema”, el tercero de “Vosotros” (los pacientes).

Introdujimos una parte ilustrada y música. Grabamos entrevistas a pacientes en la calle, una visita en el domicilio a un paciente, una actividad en un cole con el médico del pueblo.

Hicimos tarjetas y carteles como material informativo y promocional.

Distribuimos contenidos sobre Atención Primaria en Facebook y Twitter (menos) durante este tiempo.

Hicimos una web que aloja todo el trabajo y algunos anexos: textos sobre Atención Primaria, información acerca de los entrevistados, información acerca del equipo, fotos, etc...

Si el trabajo está bien o no, si os gusta o no, si aporta algo o no... eso ya debéis ser vosotros los que lo digáis.

Lo que sí que puedo decir es que ha resultado un trabajo auténtico, valiente y honrado.

Igual que pedimos a la gente en su momento que fuera productora del documental aportando 10 euros, os pedimos ahora que si creéis que el documental es digno de vuestra aprobación, os convirtáis en embajadores del mismo y lo difundáis y/o proyectéis allá donde consideréis.

La difusión y proyección son totalmente libres. Se puede, si se considera, prescribir a los pacientes. No lo cubre la Seguridad Social de momento, pero si se financia la glucosamina cualquier día la Agencia Española de Productos Sanitarios lo mete en la financiación.

Hoy, con su estreno, deja de ser nuestro trabajo para convertirse en el de todos. Vuelve hoy este proyecto a su ser, a lo que es, un instrumento para despertar conciencias y para inducir a la reflexión acerca de la importancia de nuestro oficio.

Ha sido un placer formar parte de este equipo. Estar junto a mis compañeros médicos de familia, que una vez más demuestran su compromiso con esta profesión y con el bien común, que no es más que el (tr)asunto de la Medicina de Familia y de la Atención Primaria.

También me siento muy satisfecho de haber trabajado con un grupo de personas provenientes del mundo audiovisual muy profesionales, muy capaces, que se han dejado mucho de sí mismos en el proyecto y que son el alma del mismo; sin su buen hacer nunca lo hubiéramos conseguido: Jos, Nacho y Jas.

Son muchos los esfuerzos, las ilusiones y las esperanzas que esta película alberga. Ojalá que sirva para algo.
 

SEIS MINUTOS CAPITULO I from Seis Minutos on Vimeo.

Las otras dos partes y los contenidos adicionales podéis verlos en:

http://www.seisminutos.com/