viernes, 24 de diciembre de 2010

VIVA EL ROLLO (DISCOS NO RADIABLES)

... Alguien, abrumado por el acontecimiento histórico, había recogido las lágrimas de la enfermera. Yo, para mi trabajo de fin de residencia, andaba diseñando un instrumento análogo al sacaleches de las puérperas, pero para las lágrimas. Había escrito unos relatos que hacían llorar y estaba intentando validarlos, como los cuestionarios para la depresión, la demencia y eso. No es bueno retener los fluidos, porque la presa un día se desborda.
Sobre las cavidades que almacenan la leche, las lágrimas, el líquido ascítico, el derrame pleural, el semen... hay que incidir periódicamente para asegurar su vaciado ...

http://hipocratesadiadehoy.blogspot.com/2010/12/viva-el-rollo-discos-no-radiables.html

miércoles, 8 de diciembre de 2010

GRIETAS, FISURAS, ARRUGAS Y BACHES

... "La verdad tiene a veces silueta de infiltrado neumónico, otras de botella de vino barato y otras silueta cardíaca de corazón de fiesta. Unas de coliflor, como el condiloma y otras de rosa (de bengala)." ...

http://hipocratesadiadehoy.blogspot.com/2010/12/grietas-fisuras-arrugas-y-baches.html

lunes, 6 de diciembre de 2010

DOCENCIA DE LA DECENCIA

..." ¿Sabéis lo que me ha costado a mí conseguir información en contra de los bifosfonatos? Casi he tenido que pagar a confidentes, como la policía. Tengo una parte de mi sueldo de fondos reservados, como el GAL, no me jodas. " ...

http://farmacriticxs.blogspot.com/2010/12/docencia-de-la-decencia.html

sábado, 20 de noviembre de 2010

DINERO SUCIO

Excelentísima Ministra de Sanidad:

Ruego escuche a este médico residente de cabecera, que intenta proporcionar a sus pacientes una atención digna, humana y científica, y para ello intenta actualizar sus conocimientos día a día. Este deber y derecho a la formación continuada se encuentra regulado por Ley. Sin embargo, esta formación, lejos de ser gratuita, tiene un precio desorbitado. Asistir a un congreso, por ejemplo, cuesta unos 500 euros, precio que resulta de la turbia influencia de la industria farmacéutica. Algunos de mis compañeros para ir, aceptan la financiación de la inscripción, vuelo y hotel de cuatro estrellas que ofrecen los laboratorios farmacéuticos. Yo, Ministra, desconozco lo que ellos les dan a cambio. Pero lo que sé es que yo no estoy dispuesto a aceptar ese soborno porque sería una traición a mis pacientes y a mí mismo. El año que viene la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria celebra su reunión anual y le escribo porque quiero que el Ministerio del cual usted ha comenzado a estar al frente abone mi inscripción. Quedo a su disposición. Un saludo.

Instrucciones de uso: puede ponerse este vídeo si se quiere leer con música de fondo.


Miguel Jara, periodista sanitario, se hizo eco de la misiva y repercusiones:

sábado, 2 de octubre de 2010

LEGÍTIMO FIBROCEMENTO

Una historia de Medicina y media de amor en San Carlos de Bariloche (Argentina). Me he sentido estos meses como una embarazada a término que veía que no salía y no salía el cabrón del niño, pero al final, he dado a luz a una criatura sin sufrimiento fatal ni nada. Me he quedado exhausto, con una bradicardia de sentimientos de la que no sé si habrá marcapasos que me recupere algún día. Por eso, por si acaso, me he puesto uno temporal.

.... Algún día haré memoria de mi tiempo en Argentina y contaré que, en contra de lo que piensan los que ya han dejado de soñar, existe Ítaca, el país de nunca jamás, Macondo, Bergai, Marinaleda. Que existe un sitio que se ha construido sobre su historia a base de legítimo fibrocemento....

http://www.actasanitaria.com/fileset/doc_58879_FICHERO_NOTICIA_34325.pdf

http://www.bariloche2000.com/index.php?option=com_content&view=article&id=53602:urticante-y-conmovedor-relato-de-un-medico-espanol-que-residio-en-bariloche&catid=17:noticia-del-dia&Itemid=18

http://www.bariloche2000.com/index.php?option=com_content&view=article&id=53645:multiples-expresiones-por-el-articulo-del-medico-espanol&catid=12:opinion-de-lectores&Itemid=32

http://www.mensajerodigital.com/index.php?option=com_content&view=article&id=2977:joder-tio-el-relato-del-medico-espanol-llego-a-la-revista-viva&catid=3:actualidad&Itemid=7


Reseña en Tiempo argentino, diario nacional en versión digital y escrita, destacando como inicio de la noticia: "Los argentinos la pasáis mejor y cogéis más"

http://tiempo.elargentino.com/notas/aprendi-sobre-medicina-y-realidad

http://tiempo.elargentino.com/notas/ensayo-que-va-de-especialitis-de-medicina-privada-eva-peron

http://www.nacionysalud.com/node/1565

Gracias de nuevo, amigos de Bariloche 2000:

http://www.bariloche2000.com/index.php?option=com_content&view=article&id=54530:emotivo-y-crudo-relato&catid=13:mensajes-interactivos&Itemid=33

PUBLICACIÓN DEL RELATO EN REVISTA VIVA, DOMINICAL DEL DIARIO CLARÍN:

http://s1182.photobucket.com/albums/x450/sehizodedia/VIVA%20ARGENTINA/

EDICIÓN PARA IPUBMED:

http://www.amazon.com/gp/product/1460916301/ref=pd_lpo_k2_dp_sr_1?pf_rd_p=1278548962&pf_rd_s=lpo-top-stripe-1&pf_rd_t=201&pf_rd_i=B004O0TQW0&pf_rd_m=ATVPDKIKX0DER&pf_rd_r=0VE4FHH7B7KE88Y22JEA

martes, 6 de julio de 2010

LAS NOVIAS DE LA MUERTE

Apéndice (retrocecal): No existe sobre la faz de la tierra una enfermedad tan democrática como el cáncer, que acaba por igual con ricos y pobres. Los hospitales privados no cuentan entre los servicios que ofrecen a sus clientes con servicios de paliativos. ¿Por qué será? A lo mejor el paciente al que no se le dan caros tratamientos de cirugía/quimio/radio, que ya no es carne de pruebas de imagen, que hay que ir a ver muy a menudo y dedicarle tiempo, ya no sale rentable. Muy pocos oncólogos privados se interesan después del fracaso del tratamiento activo, por sus clientes, aunque sea con una triste llamada, carajo.

martes, 29 de junio de 2010

ALBERTI MURIÓ EN COU

Aunque haya sido capaz de escribir algo desde los 18 años, lo único que he hecho ha sido intentarme recuperar de mi gran fracaso literario, que fue que no me dejaran escribir el discurso de despedida de COU. Ese día, aprendí que no se puede ser escritor sin ser pudoroso y que, como decía Javier Cercas, a lo máximo que puede aspirar un escritor es a ser él mismo. Nadie que pretenda ser escritor puede decir que quiere ser escritor. Entre la gente de mi alrededor conozco a muchos escritores que no escriben porque no saben que lo son. Yo, ya nunca más podré escribir los libros que siempre quise escribir cuando tenía 18 años: ni “Alberti murió en COU” ni “Versos de arte menor”, al igual que ya nunca podré volver a besar a las novias de entonces.

Como a veces, la vida baja la guardia (a diferencia, por ejemplo del urólogo, que nunca baja a la guardia), me he encontrado con alguna de ellas en las escaleras del metro, uno subiendo y otro bajando y nos hemos mirado como se mira la gente en esa pasarela especular. Nos hemos esquivado sin movernos del sitio, y hemos bajado la cabeza, al igual que yo bajé la cabeza y miré hacia otro lado, porque ya había aprendido que si se quiere ser escritor hay que ser pudoroso, el día que mis compañeros me pidieron que escribiera el discurso de despedida de los residentes mayores. A lo mejor estaba escribiendo “Alberti murió en COU” y “Versos de arte menor” y no me estaba dando cuenta.

Ahí va:
Si el primer día de la residencia, en el vino de honor que ofrece el área, hubiéramos sabido que eso iba a ser lo único gratis que nos iban a dar en cuatro años, quizá hubiéramos comido un último canapé. Te pasaste el primer el año con la mochila debajo del fregadero de la consulta de trauma, con los uniformes de pantalones piratas y los bolsillos bien cargados. Tenías que llevar contigo todo lo que tenías de valor porque no tenías taquilla. Dentro de poco se va a identificar al residente de familia porque, a diferencia de los especialistas que hacen guardias de mochila, nosotros las vamos a hacer con la mochila a la espalda.

Suspiraste cuando viste en la planta de Medicina Interna que no sólo en Primaria hay que hacer infinita burocracia. Recorriste pasillos y pasillos en busca de constantes vitales, que había que copiar de un cuaderno que nunca en la vida estaba en su sitio. Mucho se ha hablado de que nos paguen la gasolina de las guardias rurales, pero muy poco de que nos paguen el kilometraje de aquellos días viendo periféricos por todas las plantas. Te intentaste escaquear de preparar la sesión de los martes en la biblioteca. Pasaste el Barthel, los informes a limpio y las analíticas. Pasaste del Barthel, de los informes a limpio y de las analíticas. Te equivocaste miles de veces y abriste el archivador al revés. Entendiste rápido que el éxito de la rotación pasaba por acertar el sitio adecuado para hacer con la taladradora los agujeros en los folios. Que el mundo puede volverse contra ti si no pones una etiqueta en un volante de una analítica.

Pusiste tu cuerpo de señorito a prueba pasando la planta saliente de guardia. Está claro que el residente de familia no ha nacido para sufrir. Si hubiera sido así, habría elegido Medicina Interna. Después de 8 meses en este servicio podemos concluir que lo mejor de él son las vistas desde sus ventanales. Qué desagradecidos que somos, encima nos quejamos de uno de los sitios donde, honestamente, mejor nos tratan y más considerados nos tienen (por el interés te quiero Andrés).
No sólo aquí, también nos quieren mucho en Cirugía y Trauma, sobre todo los fines de semana cuando cubrimos los puestos de guardia. En ésta última, si además eres mujer, notarás un afecto muy gratificante para el ego. Podrás asentar, además, los conocimientos en el momento de la comida y cena, donde más vale que tengas algo en lo que pensar, si no quieres tener que sacar un tema de conversación que se diluirá al segundo en medio de otra conversación ajena a ti.

Has acabado el primer año y has prosperado mucho, ya sabes cuáles son las frases que hay que decir en los servicios para caer bien, para hacer amigos, ya has aprendido el método VOC (ver, oír y callar) y ya se te ha trombosado un par de veces la hemorroide de calentar silla a lo largo de R1.

No pasa nada, de repente ya eres casi mayor, ya eres R2, ya te has aprendido el cólico nefrítico y la insuficiencia cardíaca y te han dicho que este año es el mejor porque no tienes ni responsabilidad ni presión. Que sólo tienes que centrar tu esfuerzo en tener un primer día de colegio cada 2 meses, con cada nueva rotación. Sólo ha pasado un año y ya has visto cómo un par de compañeros lo han dejado, otro par ya dice que no le gusta el centro de salud. No pasa nada, quedan aun otros doce. Tres de ellos ya comentan la posibilidad de hacer una segunda especialidad. Te han preguntado personas allegadas, sanitarias y no, si cuando termines no quieres hacer otra especialidad. Te interrogas acerca de por qué razón esa pregunta nunca se la harían a un cardiólogo o a un dermatólogo. Pero es igual, siempre quisiste coger familia, no lo hiciste porque no te diera la nota para otra cosa y vas a empezar fuerte el segundo año, aunque el espejismo de la amistad del principio de la residencia haya pasado.

El segundo año empieza mal, has rotado por ojos y otorrino y te das cuenta, cuando llegas a ese paraíso de la docencia llamado Hospital Niño Jesús, que no has visto ni aprendido nada de un oído en todo ese mes. La verdad es que el estado de los otoscopios de la urgencia no han contribuido mucho a tu formación. Llegaste a ese hospital y te quedaste asustado porque el primer día se aprendieron tu nombre y te llamaban por él continuamente. Una vez un adjunto trabajó un poco porque tú fueras a una sesión a aprender y sentiste miedo, porque pensabas que algo malo se escondía detrás. Tus sospechas aumentaron cuando una mañana, después de haber trabajado solamente 24 horas seguidas, la señora de la limpieza no te despertó a las 9 de la mañana dando continuos portazos y voces. Comprendiste que se podían limpiar las habitaciones a partir de las 12 y no pasaba nada. ¡Dios, no podía ser! Te servían el plato en la mesa y una vez, tras trabajar durante 8 horas sin parar te preguntaron si querías otro filete. Pensabas que algo malo iba a pasar.
Buscando la grieta en la realidad, hasta llegaste a pensar que quizá esos caramelos que regalaban contenían un veneno mortal. No, parecía que no. ¿Qué era si no? ¿Estaría contaminada acaso ese agua fresquita que salía de esa fuente tan diferente a la que salía de los grifos de La Princesa, en los que tenías que beber a morro? Lo más terrorífico, lo que de verdad te inquietó es que una vez llamaste al cirujano y lograste que viniera aunque el paciente tuviera también una itu, que te iban a hacer una eco y no sabías la marca de la bolsa de gusanitos que se había comido el niño antes de empezar con el dolor. Tenías miedo. La gente decía que se podía aparcar gratis. Los residentes mayores se iban a fuera de España a rotar. Estaban locos. Les animaban a irse a congresos y a faltar días al trabajo. Fíjate si se les iba la olla que el hospital hacía un acto de agradecimiento a los que se iban por haber dejado lo mejor de sí durante 4 largos años en esa casa. Qué sentimentalismo barato.

Menos mal que esto se te olvidó rápido cuando volviste al hospital que te ha dado tanto. Tenías que aprovechar, te quedaba poco de R2, sabías que el año siguiente ibas a pisar poco por allí. Debías apresurarte para sacar partido al hecho de que las enfermeras te saludaran ya por el pasillo, que a veces hasta te hablaran desinteresadamente, por pasar el rato, y que descubrieras hasta que quizá, con un poco de empeño por tu parte, puede que les cayeras bien.

Sin enterarte te habías convertido en todo un R3. Habías pasado a integrar el grupo de los residentes mayores. Por si no te habías enterado había más mayores que tú, los que formaban el pool de Interna. Te preguntaste siempre quién había institucionalizado la palabra pool, para designar a ese grupo.

Si sabías poco de las patologías de la urgencia, ya ibas a ver ahora qué bien, con un año entero rotando fuera en especialidades que nada tienen que ver con lo que se manejaba en las guardias. Te pusiste nervioso el día que te diste cuenta de que el R2 de Interna sabía más que tú, pero no se lo dijiste a nadie por miedo a que no te fueran a ofrecer un contrato basura para quedarte allí al acabar. Aprendiste rápido que a veces la pregunta no acaba siendo otra cosa sino una manera de exponer tus carencias y la fuiste arrinconando poco a poco. Sobre todo, la pregunta por la noche. Esa gran enemiga de la que había alejarse. La duda por la noche era como el coco. (Canta) Que viene el coco y te comerá. Las dudas si se tenían, al menos, que fueran por el día, al igual que la TVP. Que si no ya sabes lo que pasa. En eso sí que somos funcionarios de verdad: vuelva usted mañana.

Sobrevivimos medio añito de nada entre las rotaciones de psiquiatría y gine. En la primera, nos salvaron el culo los residentes y entre los adjuntos vivimos con la terrible duda de si podíamos ver o no una revisión, y por qué con unos sí y con otros no. En este estado y a estas alturas de la película la duda era optar por la depresión o directamente por la esquizofrenia. Pasaste de ser un apestado en psiquiatría a pasar la consulta de un ginecólogo en el centro de especialidades. Sin duda la versatilidad es un punto fuerte del médico de familia. Puedes no estar capacitado para poner un antidepresivo pero sí que lo estás para decidir poner una bomba de DOPA.
Pasó todo rápido, también los meses de rotaciones optativas. Ese tiempo en el que confiaste durante toda la residencia que ibas a aprender lo que no habías aprendido en el resto de los años. Menos mal, que aunque totalmente falto de conocimientos médicos llegaste a Paliativos y te hiciste un médico en el sentido humano y social del término. El problema está en que a ver quién es el listo, que después de haber visto la suerte que puedes correr en la vida, dedica una tarde de primavera a estudiar y no a irse por ahí a pasárselo bien.
A lo largo de este año, se propagó un virus que algunos llamaron gripe A, pero que en realidad actuaba dejando embarazadas a las chicas y uniéndolas en matrimonio con los chicos.

Así que volviste a casa. A ese lugar donde te despediste hace mucho mucho tiempo, y que sin embargo ha pasado de un plumazo. Volviste a existir, o al menos el trato de favor pelotillero del representante de turno te hizo albergar ese espejismo. Tuviste un año entero para mostrar esa imagen del médico residente simpático, bien formado, estudioso, culto y humano, pero en vez de hacerlo al principio de cada rotación con tu adjunto y tus compañeros, tuviste que hacerlo con cada uno de los pacientes, para lograr que no desconfiaran (al menos mucho) de ti. Qué pereza, ¿no?

Pero ahora, amigo, ha llegado el fin. Ha llegado el día de echar a volar. Eres un MAP de pleno derecho. El sistema ya te autoriza para doblar, cotizar día a día, para no tener ni idea hoy de donde vas a trabajar mañana, para ser un perfecto esclavo. Considerarás el pluriempleo como una virtud y sudarás sangre para pagar la hipoteca. Ya lo decía el refrán: La letra con sangre entra.

Así irás creciendo poco a poco, y te irás haciendo mayor. Puede que no te acabes acordando mucho de la residencia, al igual que, por mucho que se empeñen los discursos de despedida, ya no quede casi nada del chaval pajillero, ni de la chavala que soñaba con el futuro que siempre había soñado al acabar el instituto. Tampoco del soñador que soñaba con cambiar el mundo al acabar la carrera y que ha acabado comprendiendo que lo primero que se tiene que cambiar es el mundo de cada uno, si se tiene alguna intención de cambiar algo.
Pero quizá, con un poco de suerte, en medio de la soledad que siempre acompaña al médico de atención primaria, te acuerdes algún día de las risas, de las anécdotas con los pacientes, de la sensación de cuando te tocan las sábanas después de la guardia, de los ratos en el cuartito de residentes cuando no hay pacientes que ver.

Han pasado muchos años desde las prácticas de la facultad. Eran tiempos de inviernos crudos, porque siempre los tiempos difíciles del pasado se han de recordar con frío. En esos años, el paciente, después de preguntar quién eras al médico, en el último momento de la consulta, cuando ya se iba a casa a hacer control por MAP, cuando ya no tenía por qué, entreabría de nuevo la puerta y decía: “Que tengas suerte, chaval”.
Pues eso, amigos, es lo que os queremos decir a vosotros hoy: Gracias por todo. Que tengáis suerte, chavales.

*** La frase y la escena que rodea al “Que tengas suerte, chaval” está basada en algo que leí hace tiempo de mi compañero y sin embargo amigo Tomás González Blázquez, residente de familia en Zamora.

sábado, 26 de junio de 2010

YO QUIERO SER MÉDICO DE FAMILIA

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/quiero/ser/medico/familia/elpepisoc/20100607elpepisoc_1/Tes

El médico de familia es mucho más que médico; es sociólogo, antropólogo, poeta. Viajero, economista, portero. Camello, coyote, sherpa, derviche girador. Gestor, carnicero, chofer. Sacerdote, alguacil y meteorólogo. Siempre tiene que saber por dónde va a venir el viento.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/quiero/ser/medico/familia/elpepiopi/20100613elpepiopi_8/Tes

CITAS EN EL PARQUE

Me gustan los viejos que pedalean en los soportes de gimnasia queriendo llegar al fin del mundo sin moverse del sitio.
Me gustaría pasar la consulta en el parque. Igual que los maestros dan clases en primavera. Igual que los médicos rurales ven a los pacientes de los pueblos muy pequeños en la plaza.
Me gusta ver a los inmigrantes compartiendo los productos de la tierra, con las guitarritas, recordando las viejas canciones con los ojos húmedos. Me enorgullece oírlos hablar con satisfacción de su médico. Me gusta ver a los hijos de los españoles jugando con los hijos de los extranjeros. Sus padres, son los únicos que quizá se den cuenta de que han tenido que renunciar a una generación para poder verlos jugar en un mundo mejor. A su generación.
 

3

http://d14aafm5ckv3lj.cloudfront.net/n127/02reportajes.pdf

DOCTOR HOUSE

Me gusta ser médico porque se puede entrar en la casa de la gente. Es difícil observar cada detalle mientras intentas aparentar que escuchas al enfermo. Observar no es lo mismo que cotillear. El médico observa, no cotillea. No cotillea el tiraje ni la ictericia conjuntival, si no que la observa. Cuando entro en casa ajena, la inspecciono como al paciente. Es fácil deducir cómo es el inquilino inspeccionando su casa. Me estoy entrenando ahora en una tarea algo más compleja. Diagnosticar la patología del morador desde el salón. El otro día, me avisaron por un dolor abdominal y después de hablar con la mujer del interesado y fijarme bien en las estanterías, casi entro en su habitación y le suelto a bocajarro, sin verlo, que lo que tiene es un vólvulo gástrico. Esta práctica puede costarte más de un disgusto. Hace poco fui a un convento de monjas de clausura (el colectivo que más avisos a domicilio genera) y después de ver los Cristos y los pasteles recién hechos casi le diagnostico a la paciente un cáncer de endometrio. Y resulta que era una novicia.


BALADA DEL MAP

... o RAP del MAP...

http://es.scribd.com/doc/62234631/Balada-Del-Map

DEL USUARIO AL PAISANO

Me bauticé con agüita del río Lozoya...

Relato de una rotación de Medicina Rural

http://www.actasanitaria.com/fileset/doc_51285_FICHERO_NOTICIA_34319.pdf